europa press. Sevilla
Los continuos apagones en intervalos de diez a quince minutos ocurridos en la tarde y noche del martes a partir de las 15.00 horas en la cárcel de Morón de la Frontera dejaron inútiles todos los sistemas eléctricos –incluidas alarmas y accesos–, además de los sistemas de refrigeración del centro, que hicieron que los módulos donde se encuentran los internos se convirtieran en auténticos "hornos", causando "unas horas de auténtico caos" en el centro.
Según informó el sindicato mayoritario en el ámbito penitenciario, Acaip, los cortes de luz y agua en la cárcel hicieron que "la tensión entre la población reclusa fuese en aumento", ya que se retrasaron la mayoría de las actividades y hubo que cancelar algunas.
Asimismo, los funcionarios cada vez que había un corte de luz se quedaban encerrados donde les sorprendiera, ya que todo funciona eléctricamente, puertas, accesos, etc, ante lo que "la empresa de mantenimiento, con más voluntad que medios iba ´parcheando´ las averías y se iban solventando a corto plazo".
Peligro. De esta forma, según informó Acaip, "en el centro llegó a crearse una situación de peligro para la seguridad de los propios funcionarios y de los internos, ya que las cámaras, alarmas y otros sistemas de seguridad estaban inoperativos".
Por todo ello, explicó el sindicato que a la hora de la subida a celdas los internos de varios módulos se negaron a hacerlo mientras no se les diera el agua y la luz, ya que "en sus celdas sin poder encender el ventilador y refrescarse con agua, la temperatura era excesivamente alta".
El centro, según explicó Acaip, está dotado de un generador que evitaría todos estos problemas, pero "desde el principio no ha funcionado como debería entre otras causas por la ineptitud de la dirección, que día a día demuestra que este centro le viene grande".
Como consecuencia de nuevos cortes durante la noche, "los internos de varios módulos comenzaron un desorden colectivo aporreando las puertas y lanzando por las ventanas todo tipo de objetos, por lo que los funcionarios no podían transitar por fuera de los módulos, además de que algunos funcionarios en sus informes posteriores informaron al director de los momentos de tensión y peligro sufridos".
Máximo responsable. Para Acaip, el director del centro "es el máximo responsable de que éste y otros problemas se sigan dando después de casi un año desde la apertura y con el riesgo de tener alrededor de 1.600 internos por su ineptitud y descontrol en su propio equipo directivo", por lo que tienen previsto solicitar formalmente el cese del mismo.
No es la primera vez que dicho sindicato denuncia en este centro las graves deficiencias desde su apertura, como sucedió el día 28 de junio, donde otro corte eléctrico dejó en jaque al centro penitenciario durante unas ocho horas.