Consejera de Educación de la Junta

"Hay que cambiar. El alumno tiene que ser el protagonista en el proceso de aprendizaje"

Adelaida de la Calle lamenta la "falta de consenso" para dar unidad a un gran pacto de Estado por la educación

14.09.2015 | 18:07
Adelaida de la Calle posa minutos antes de la entrevista.
Adelaida de la Calle: \
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En corto

  • Las ciencias humanas pierden fuerza en los nuevos planes de estudio.
    Soy una defensora de las letras a ultranza. ¿Hubiésemos crecido los científicos sin la filosofía? ¿Cómo vamos a conseguir ordenar esas cabezas sin las ciencias
  • ¿Por qué sucumbe una asignatura como Educación para la Ciudadanía?
    Yo no lo entendí nunca. Hablamos de principios de éticos de convivencia. Eso es formar en valores, no formar en ideologías. Si formas en valores, los individuos serán capaces de diferenciar las ideologías. Tenemos que formar buenas personas que, además,
  • ¿Recuperaría de nuevo Educación para la Ciudadanía?
    Sí, totalmente. Si dejamos de formar en estos principios, lo que hacemos, es destruir a la sociedad.
  • ¿La religión tiene cabida en las aulas?
    La religión es una asignatura que habría que dar en las familias. De todas formas, hoy por hoy puede tener cabida, pero la religión nunca puede ser una asignatura que cuente para la media.
  • ¿Por qué no se encuentra a ninguna universidad española dentro de las 100 más punteras?
    Es un tema económico. La apuesta por la universidad y por la investigación nos la hemos tenido que ganar pulso a pulso. Nunca se mira la columna que es la del presupuesto. Al final, esto se asemeja mucho a los equipos de fútbol. Necesitamos más inversión en capital humano.

Considera que el nuevo ministro debe reconsiderar la LOMCE y promete que intentará erradicar del panorama a las aulas prefabricadas para el ejercicio que viene. No duda en congratularse de que Andalucía no haya prescindido de la gratuidad de los libros y de los programas de garantía alimentaria en tiempos de ajustes - Se suma a la corriente europea de que los alumnos deben aprender competencias y no repetir de memoria contenidos. En cuanto a políticas educativas, afirma que deben de basarse en la "igualdad de oportunidades"

­Con Adelaida de la Calle la conversación fluye de manera vertiginosa. Aunque todavía se pueda considerar casi una recién llegada –se enfrenta ahora al inicio de su primer curso escolar como consejera de la Junta–, da la sensación de que ya está capacitada para abordar de una bocanada todos los problemas que acechan una materia tan sensible y de alta combustión como lo es la educación. Siempre al borde del abismo para defender su neutralidad política en sus duros enfrentamientos con el ya exministro Wert, ahora se reafirma en que el nuevo embajador ha sido «una amenaza para el sistema educativo». Sobre su embrión, la LOMCE, señala que tratará de aminorar los efectos de su aplicación en Andalucía y se escuda en el retraso histórico de la comunidad para justificar los malos resultados en el informe PISA. Al contrario de lo que piensan los sindicatos, De la Calle mantiene que la actual plantilla de profesores es «suficiente» y está «perfectamente adaptada».

El curso escolar ha empezado con algunas quejas de padres como los alumnos de Primaria del Colegio Las Naciones de Vélez-Málaga o los de Indira Ghandi en Mijas, que llevan seis años esperando un nuevo centro. ¿Qué va a hacer la Consejería?
A nosotros nos preocupa y nos ocupa el tema de las aulas prefabricadas. En determinadas circunstancias son soluciones temporales mientras que se está construyendo una infraestructura adecuada. Tal vez, en estos dos centros es donde lleven un tiempo de permanencia mayor y no se ha abordado una construcción definitiva. Pero sí puedo decir que tenemos ya los proyectos y éstos se aprueban con la condición de que tengamos disponibilidades presupuestarias. En estos momentos, es cuando hemos tenido menos recursos provenientes de la Administración Central y nos hemos ceñido a la atención de las zonas que están priorizadas por los propios técnicos. Yo acabo de llegar, pero puedo asegurar que estoy haciendo todo lo posible para que el problema en estos dos centros se solucione. Si puede ser, para el curso que viene.

También existen protestas porque hay centros donde no ha empezado el plan de garantía alimentaria. ¿Cuándo se normalizará?
El tema de la garantía alimentaria ya está solucionado. Nosotros vamos con el inicio del curso y, para éste, ya hay asegurada una partida presupuestaria para la garantía alimentaria en los centros de primaria. Hay dos cosas que para nosotros son muy importantes. Por un lado, las personas y por otro, las infraestructuras. Cuando hay algún problema presupuestario, evidentemente, primero vienen las personas.

¿Cuáles son las prioridades de la Consejería para este curso?
Son muchos los objetivos que tenemos. Evidentemente, lo primordial es aumentar el éxito escolar. Para ello es necesario saber en qué consiste el éxito escolar, pues está relacionado con todo lo que influye en el desarrollo del niño, desde su alimentación hasta poner a su disposición todos los refuerzos necesarios para que ese éxito pueda ser una realidad. Es el primer principio sobre el que se basa todo.
Afortunadamente, en Andalucía hemos mantenido una serie de programas impensables en otras comunidades autónomas. Este año parece que es una gran novedad decir que nos dan 7,2 millones de euros para libros. Bienvenidos sean, pero el coste que tiene Andalucía en libros es de 91,5 millones de euros. Con ese presupuesto cubrimos el compromiso que tenemos de gratuidad para todos los centros públicos. Queremos seguir siendo una comunidad autónoma en la que la gratuidad de los libros aparece dentro de sus estatutos.

Este es el primer curso de aplicación de la LOMCE en Primaria. ¿Me puede resumir por qué se ha opuesto radicalmente la Junta cuando el Gobierno dijo que serviría para que comunidades como Andalucía obtengan mejores resultados escolares?
La LOMCE es una ley protestada por todo el mundo. Yo lo he visto a través de los consejos escolares que van desde un pensamiento ideológico hasta el otro pensamiento ideológico y nadie está contento con la norma. Es una ley que se ha hecho sin consenso y eso significa que no todo el mundo que se opone va a estar equivocado. Cuando hay diversas opiniones se podría entender que el debate pueda llegar a una verdad, pero es que la diversidad de razones para oponerse a esta ley sale de los propios segmentos de la educación. Todo el mundo anhela una ley que permanezca en el tiempo y que vaya encaminada hacia el éxito escolar. También, hay que recordar que tiene que ser una ley dirigida a favorecer lo público ante lo privado porque es una obligación que toda la sociedad tenga las mismas oportunidades. Además, esta ley es una ley muy cara porque nos produce un desequilibrio de 365 millones de euros. El ejemplo más claro del fracaso de la LOMCE está en la FP, que deja a los egresados en un limbo y está desproporcionada en el tiempo. Lo que sí hace el ciclo básico de esta FP, es segregar a la gente. Eso no puede pensarse desde un plano en el que se pretenda hacer una ley basada en la igualdad de oportunidades.

¿Qué alternativa ofrece Andalucía a la LOMCE?
Andalucía lo que ha hecho es diseñar unos currículos en los que el primer principio es un principio europeo de las enseñanzas que está basado en aprender competencias. No pensar solamente en contenidos sino en la capacidad de desarrollar competencias. Saber, pero para saber hacer.

¿Eso cómo se consigue plasmar en las aulas? Hasta ahora, parece más común lo de aprender para soltarlo todo en un examen y pasar al olvido.
Eso se concreta con una metodología específica que lo que hace es estimular sobre el alumno el aprendizaje de conceptos. No dándoles la típica lección para que después de la misma se la aprendan y la repitan. El alumno tiene que ser el protagonista en el proceso de aprendizaje. Hemos formado a los profesores para que se pueda trabajar en este ámbito. Luego hemos jugado con el marco autonómico. Había unas asignaturas que eran obligatorias y otras que eran de optatividad. Lo que se ha corrido, digamos, ha sido el margen de la optatividad hacia la obligatoriedad, de tal manera, que se cubran unas materias básicas que no se imparten en la troncalidad del Ministerio.

¿No cree que el principal problema de España es que desde 1978 llevamos más de siete leyes educativas distintas?
Es falta de consenso. Un ir y venir de las directrices políticas más que de otro ámbito. Genera una confusión en todos los elementos fundamentales que son el profesorado, los alumnos y las propias familias. Recuerdo que Ángel Gabilondo trabajó enormemente por un consenso. El consenso no quiere decir que todo tenga que ser igual. De lo que se trata es de buscar lo más semejante y poner un paquete, digamos, común. A partir de ahí se dan los márgenes de libertad que se puedan tener, tanto de pensamiento como de autonomía. En la época de Gabilondo casi se cierra un gran pacto de Estado por la educación, pero apareció el fantasma de las elecciones generales.

En 2017 acaba el plan de conciertos con los centros privados. ¿Sabe ya qué va a hacer el gobierno andaluz? ¿Los va a mantener o habrá un recorte en el número de centros concertados?
La enseñanza concertada tiene un valor tremendo. Cuando entramos en una fase en España en la que se empezó a establecer la obligatoriedad de la enseñanza, no teníamos disponibilidades para cubrirlo todo desde la parte pública y se establecieron estos conciertos. Funcionan y, por supuesto, se van a mantener. Si estamos hablando de alumnos que están en aulas prefabricadas, de un día para, otro no vamos a poder construir 80 centros públicos. Los conciertos ni nos asustan ni nos preocupan. Sé que hay algún sentir político al que le gusta que todo fueran centros públicos pero, evidentemente, si ese pensamiento dispone de una varita mágica para convertir a todos los centros concertados en centros públicos, de la noche a la mañana, podríamos pensar en un cambio. Pero como esa varita no existe...

Los sindicatos mantienen que faltan profesores. ¿En Andalucía hay un déficit de profesores?
No. La plantilla de profesores está perfectamente adaptada. Es más, observamos que lo que hay en estos momentos es un desplazamiento del mapa demográfico y del mapa de los estudiantes de los distintos ciclos de formación. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Estamos disminuyendo la población que nace y, lógicamente, está disminuyendo la parte que corresponde a la educación primaria. ¿Pero eso quiere decir que disminuye el computo total? No. Porque hay un desplazamiento hacia la educación secundaria. Probablemente en primaria no hagan falta nuevos profesores y por eso puede ser que los sindicatos digan que no se abran bolsas en primaria. Afortunadamente, en Andalucía podemos decir que hemos vuelto a recuperar todo el profesorado que se perdió con las medidas de recorte de Rajoy. Hay que dejarlo bien claro. No faltan más profesores.

¿Los profesores andaluces están lo suficientemente preparados?
Siempre hay una crítica en ese sentido y es algo que a mí me toca por dos partes. Por mi pasado y por mi futuro. Yo estoy convencida de que preparamos bien a los profesores. Sé que hay muchos partidos políticos que hablan de aplicar un modelo semejante al del MIR. ¿Pero de qué manera se diseña? No es tan fácil. A parte de eso, yo creo que en Andalucía la formación continua del profesorado es algo que está siempre en nuestra mente. De hecho, los centros de formación que han ido desapareciendo en otras comunidades aquí se mantienen. Tenemos 32 centros en Andalucía para seguir formando al profesorado.

¿Estaría a favor de elevar la nota de corte para las carreras de magisterio?
Yo eso de la nota de corte lo veo más bien una manera de redistribuir las enseñanzas. No creo que esté directamente relacionada con la capacidad. Yo he tenido alumnos que entraron en la facultad con una nota de corte muy baja y luego han salido de la carrera con matrícula. Hay que dar capacidad de maduración a las personas y tener confianza en ellas. Los estudiantes son personas, que no se le olvide a nadie.

La Junta estaría dispuesta a dar rango de ley a la autoridad del profesorado para combatir la violencia escolar?
Nosotros hemos diseñado unos protocolos en los que se implica enormemente al profesorado, orientadores e inspectores. Creo que estos protocolos están lo suficientemente bien elaborados para ponerlos en funcionamiento. Cuando ahora oigo al ministro de Educación hablar de que esto debe de ser una de las prioridades me dan ganas de mandarle nuestros protocolos para mostrarle que nosotros ya hemos trabajado en esta materia. Entonces, vamos a empezar por aquí. Yo creo firmemente que se da la autoridad suficiente al profesor.

Uno de sus objetivos es la mejora del éxito escolar. En los últimos informes PISA, Andalucía progresaba pero sigue por debajo de la media nacional y europea. ¿Cómo se da la vuelta a la situación? ¿En qué consiste el plan para el éxito escolar?
Primero hay que saber que los estudios PISA los hace la OCDE y que la interpretación es la de un ente más bien económico que social. En ese sentido, mide una serie de referentes que nosotros no obviamos, pero sí que creemos más en el currículum global. No solamente en determinadas materias. Pero también tenemos claro que no podemos ser los últimos de la fila. ¿Qué hacemos en Andalucía? Mejorar nuestro programa de refuerzo. Yo no quiero aparecer aquí como una triunfalista, pero hemos mejorado enormemente desde que se empezaron a dar los resultados PISA. Más, que cualquier otra comunidad. En este debate también hay que ver de dónde partimos. Que Andalucía viene de una situación muy mala. Para gobiernos prehistóricos, Despeñaperros era una barrera impermeable. Parecía que Andalucía era otra cosa y aquí el nivel de analfabetismo era altísimo. Eso no se cura de la noche a la mañana.

¿El exministro Wert ha sido una amenaza para el sistema educativo español?
Sí, ha sido una amenaza. Yo soy muy clara y en este sentido lo tengo que decir. Wert se ha caracterizado por no escuchar a nadie. Yo tuve que hablar con él muchas veces. En los consejos de las universidades, los distintos decretos leyes que se iban presentado siempre tenían unos informes negativos. Todos. Yo le explicaba siempre con todo el respeto que pensábamos que se estaba equivocando. Él siempre decía que vale, bueno, que el informe era negativo pero que iba a seguir adelante. ¿Eso es escuchar? No sé si es porque no podía o no quería.

¿Percibe un cambio en las formas de su sucesor, Iñigo Méndez de Vigo? ¿Y en el fondo?
La situación ha cambiado. Hablar con el actual ministro no es hablar con Wert. El nuevo ministro escucha y dialoga cordialmente. Es cierto, que hasta el momento no hemos conseguido lo que hemos pedido. Pero, al menos, el tema de la reválida lo ha puesto en stand-by para que lo discutamos. También, nos ha asegurado que creará un grupo de trabajo para ver lo de la FP básica. Se trata de canalizar un sentir de doce comunidades autónomas. Yo creo incluso, que alguna comunidad autónoma del PP piensa muy parecido. Me hubiese gustado que hubiese resuelto todo esto anunciando la paralización de la LOMCE. Necesitamos hablar, consensuar y volver a empezar. Pero, por lo pronto, su actitud es una actitud diferente y hay que ponerla en valor.

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