JUANJO ZAYAS. COLMENAR.
Pocos días antes de la Navidad, Colmenar mostró ayer todo su poderío cárnico con la duodécima edición de la Fiesta del Mosto y la Chacina, que reunió a cerca de 12.000 personas. Tras la apertura del mercado en la carpa habilitada a la entrada del pueblo –que este año ha contado con un total de 30 puestos tanto de venta de artesanía como de productos típicos–, el paseo de las Erillas se llenó del olor de embutidos, chorizos, morcillas, salchichones o jamones de bellota, acompañados de platos típicos para el consumo en invierno, como las migas o los callos. Sin faltar el exquisito mosto de la tierra, procedente de las uvas, moscatel, de rey, corazón de cabrito; que son cosechadas en estos meses previos.
La consagrada ruta del tapeo, además de embutidos y el mosto, permitió degustar de forma gratuita otros platos típicos como las asaduras con tomate, el plato de los montes, el lomo de orza, la olla cortijera, el caldillo pintarroja, estofado o garbanzos con chorizo.
Los visitantes pudieron contemplar in situ la elaboración de las chacinas y embutidos ibéricos dentro del concurso de chacineros, que cumple su séptimo año. También pudieron disfrutar de la exposición de vehículos clásicos e históricos y participar en el sorteo de un lote de embutidos.
Este año, el pregonero fue Juan Benítez Sánchez, catedrático de Literatura y miembro de la Academia Gastronómica de Málaga, quien destacó el valor del vino, como fuente de inspiración para artistas como Goya o Picasso.
El evento surgió en su día por iniciativa de la Asociación de Empresarios de Colmenar (Asecol) y del Consistorio, para promocionar los productos de la tierra, como la miel, los dulces o el mosto y que la chacina sea conocida y apreciada más allá de los límites de la comarca, según explicaba ayer el alcalde del municipio colmenareño, Antonio Fernández. «Es una oportunidad para dar conocer nuestros productos, y que las empresas oferten la chacina», dijo.