Almáchar

Jorge Ordóñez inicia el viernes la vendimia a mano en la Axarquía

Este año se espera una cosecha de menor cantidad, debido a la sequía, pero de gran calidad

04.08.2016 | 05:00
Un agricultor recolecta uvas en los pagos de Jorge Ordóñez.

La vendimia 2016 más singular de Europa, la de Jorge Ordóñez, considerada extrema y heroica, comenzará este 5 de agosto en la comarca de la Axarquía.

Los viejos viñedos de Jorge Ordóñez están situados en Almáchar, «donde tradicionalmente están algunos de los mejores viticultores del mundo, por la dificultad del terreno, y en los municipios de El Borge y Cútar», informa la bodega.

La viticultura de los viñedos de Jorge Ordóñez en la Axarquía, situados a una altura de entre 700 y 850 metros, entre la sierra franqueada por La Maroma y frente al mar, es única en el mundo porque se vendimia a mano con azada, debido a la dificultad del terreno.

Se trata de una viticultura tradicional de secano, conocida como dry farmed, orgánica y con mínima intervención humana. La mayoría de los viñedos no están tratados y el abono es natural, procedente de la cabaña ovina de la comarca.

La vendimia para Botani moscatel seco, del que se estima una producción de 7.000 cajas, tiene lugar en 80 hectáreas de viñedos de umbría, pinar y portichuela. Son viñedos de rendimientos muy bajos, de una tonelada por hectárea.

Los viñedos de Botani Espumoso y Botani Muscat, con una producción estimada de 3.000 cajas por cada tipo de vino, ocupan una extensión de 44 hectáreas del Valle de los Lagares de Almáchar, con un rendimiento ligeramente superior, de 1,8 toneladas por hectárea.

La vendimia en las pequeñas y escarpadas parcelas comienza cada día con la fresca, pero con luz suficiente, de ocho de la mañana a seis de la tarde.

La vendimia se organiza según el grado de maduración de la uva en función de la altitud y de la orientación de las parcelas. Un profesional de Jorge Ordóñez lleva diariamente muestras de uvas a la bodega, donde las analiza el enólogo Nacho Álvarez, que elabora el calendario de recolección, nunca con más de cinco días de antelación.

Todo el proceso es artesano y minucioso. Cada mañana, a partir de las once, las cajas de uvas recién cogidas llegan a la bodega, donde primero se rebaja la temperatura y posteriormente se prensan. Todo ello con el máximo cuidado para que el resultado sea insuperable y el vino mejore añada tras añada.

Este año se espera una producción menor por la sequía pero de gran calidad.

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