Seguridad

Totalán, el viaducto que atemoriza al barrio

Otro suicidio en el gran puente de la A-7 moviliza a los vecinos de Las Tres Marías y Cacho Pan, angustiados por la caída de los cuerpos junto a las casas y los objetos arrojados desde la carretera

20.07.2017 | 18:29
Vista de Las Tres Marías desde la MA-3202.

­La conductora se detuvo en el arcén del vertiginoso viaducto del Totalán, la obra de ingeniería que hace de frontera entre Rincón de la Victoria y Málaga. Se bajó del vehículo, superó con facilidad la barandilla y se arrojó al vacío ante pavor de los conductores que circulaban hacia la capital por la A-7 minutos antes de las 15.00 horas del martes.

El cuerpo de la mujer, que murió en el acto, cayó en el carril que da acceso al diseminado Cacho Pan, en el margen del río Totalán que queda en el lado de La Cala del Moral. Según los vecinos, el camino quedó completamente cortado durante las cerca de tres horas que la comitiva judicial necesitó para completar las diligencias de un suicidio cuyo escenario y modus operandi no son nuevos para los residentes de Cacho Pan ni los de Las Tres Marías, ambos núcleos de Málaga capital que se reparten las orillas del arroyo a la sombra del viaducto.

Los vecinos consultados por este diario aseguran que este es el cuarto caso que han vivido en los últimos años y que la administración podría hacer algo más por evitarlo. Tienen miedo de que estos trágicos sucesos terminen por provocar otra desgracia. «El primer caso fue hace una década aproximadamente. Hace tres años fue el segundo y hará siete meses, otro», habla de memoria un vecino que subraya que en dos ocasiones los cuerpos cayeron en el mismo punto de la carretera MA-3202 que sube hacia el municipio de Totalán. «El último cayó en el lado de Las Tres Marías a apenas cinco metros de una vivienda», añade. Sin embargo, al temor de estas horribles escenas y al peligro que conllevan hay que añadir el que suma la falta de civismo de muchos de los miles de ocupantes que diariamente pasan por ese punto de la A-7. Desde la carretera cae de todo: «Latas, botellas, comida, trozos de piezas de los vehículos... Incluso una botella de vidrio de cerveza que se hizo añicos en una zona de paso». Para los residentes, gran parte de la culpa la tiene la escasa altura de la barandilla del viaducto, fácilmente superable para cualquier peatón –o para un vehículo en caso de accidente– y con menos medidas preventivas que en otros puentes cercanos. Es el caso del viaducto de Jaboneros o el de Mayorazgo, que con menos longitud que el de Totalán (400 metros) suman, además de la barandilla, pantallas acústicas o vallas metálicas, según el caso.

La demanda de los vecinos no es nueva. Todavía conservan la copia de la petición que el 5 de septiembre de 2003, poco después de la inauguración del viaducto, registraron en la Demarcación de Carreteras para solicitar que aumentaran las medidas de protección sobre los vecinos que viven bajo la influencia del puente.

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