Desde la butaca

La risa gamberra

15.02.2017 | 20:00

Llamadme loca, pero esto se va acabando y a mí me da mucha pena, a pesar del cansancio y del esfuerzo que requiere cubrir el concurso de principio a fin. Y más cuando algunas sesiones se terminan cerca de las tres de la madrugada. Seguro que alguno tiene la fórmula para acortar los pases, pero está claro que la Fundación aún no la ha encontrado. Yo apuesto por un certamen infantil y que sea allí donde disfrutemos de los niños. Después de siete u ocho horas de carnaval creo que ni el público ni el jurado está en las mismas condiciones para recibir una copla como es debido. Ahí dejo la cosa.

Con la Final a la vuelta de la esquina sólo nos queda dejar tanta queja y disfrutar, paladear cada pasodoble, saborear cada popurrí y meterte dentro de cada tipo para no olvidar ese cosquilleo que te hace sentir cada comparsa, cada murga. Y por supuesto, larga vida al cuarteto. Este año se han inscrito tres, tenemos dos en la palestra. El cuarteto del Santi se quedó en el camino. Pero no podemos decir que el cuarteto este en peligro de extinción, hay que seguir alimentándolo a base de aplauso, para que sigan apostando por nuestro concurso. En el cuarteto no hay trampa ni cartón, es la categoría más pura y complicada. El cuartetero no puede maquillarse con contraltos, ni con ningún instrumento que no sea el desparpajo, la irreverencia y el humor. Es una gracia libre y espontánea, como la que tuvo el cuarteto de la Higuera la noche del martes. Tenemos que ser conscientes de lo necesario que es para el concurso que volváis, un humor humilde y un pase muy digno. Eso lo dicho, no faltéis a ayudarnos a salvar el cuarteto de la catástrofe. Y por supuesto ayudarnos a seguir provocándonos la sonrisa más gamberra. Porque el carnaval por encima de todo, es eso, es risa.

Algo que sabe hacer muy bien el señor Pariente, que tras tres años de ausencia se saca de la manga un tipo desternillante. Metáforas disparatadas, ironía y humor inteligente en mayúsculas. No deja que te relajes en la butaca, pero en ese no parar de reir también las tira dobladas y no se olvida de lo importante, la crítica. La categoría de murga ha ganado, y los indecisos de Pariente y Tomás García están muy cerca de subir al podium. Pero es que la batalla aún no se ha librado y tienen como combatientes a unos entrenadores de fútbol de primera división en el humor más auténtico, a unos extrarrestres con los que yo acabe totalmente abducida –¡que me lleven en su nave!–; y a unas marujas de calle Larios con un desparpajo y gracia de traca. Y Benji, que aún queda Benji. Los meto a todos sin sacar a ninguno. Me llevo de todos alguna cosa, pero sobre todo haber pasado un buen rato y haber disfrutado. Y claro, se acerca la final y, llamadme loca, yo no quiero que todo este termine. Arroyo, sigo enamorada de ti. ¡Amada volved!

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