Peligro de extinción

Una población de 3.000 mejillones de río podría desaparecer de las acequias del Ebro

21.07.2008 | 14:32

Una población de 3.000 náyades o mejillones de río se encuentra en serio peligro de extinción en las acequias del río Ebro, donde habita el 99 por ciento de esta especie, debido a las obras de modernización del Canal Imperial de Aragón.

Así lo alerta un equipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tras analizar 80 kilómetros de canales naturales alimentados por el Ebro medio y descubrir que estas acequias constituyen el "último reducto" y un "santuario" para estos moluscos de agua dulce de la especie 'Margaritifera auricularia'.

Las náyades intervienen en la dinámica de los nutrientes de los sistemas acuáticos removiendo fitoplancton, bacterias y materia orgánica del agua y del sedimento, y colaboran en la bioturbación de los fondos, aumentando su contenido de oxígeno.

De este modo, una náyade del tamaño de una Margaritifera, entre 14 y 17 centímetros, filtra hasta 50 litros diarios de agua, lo que en un tramo de río en el que viven 700 ejemplares se filtrarían unos 35.000 litros por día.

El estudio del CSIC, coordinado por el investigador Rafael Araujo, señala que las obras de modernización del Canal Imperial de Aragón, que fue inaugurado en 1784, son, junto con los cambios que se han producido en los últimos años en los ríos, las principales causa del peligro de extinción de estas náyades, una de las especies más amenazadas del planeta y cuya situación en Europa es "catastrófica".

Según constata Araujo en un comunicado remitido por el CSIC, la instalación de compuertas y el asfaltado de suelos y paredes naturales con hormigón son "medidas insostenibles e irrespetuosas" con la fauna, así como la alteración de los caudales por las centrales hidroeléctricas y los riesgos o el aumento de industrias y cultivos.

A estas modificaciones artificiales se suma la contaminación de fertilizantes, pesticidas y la polución urbana, advierte Araujo.

La contaminación de las aguas represadas aumenta en verano, que es la época de reproducción de muchas especies fluviales y que en el caso de las náyades necesitan un pez que hospede sus larvas.

Por eso, Araujo concluye que si los peces hospedadores desaparecen el efecto "es devastador" ya que el nacimiento de nuevo ejemplares "es prácticamente imposible, una vez que han desaparecido las poblaciones parentales".

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