CARMEN ROMERA
Enrique Quesada fue elegido en la asamblea general celebrada en septiembre de 2011 en Turku, Finlandia, pero es miembro de Skal International desde 1980 y ha ocupado todos los puestos relevantes dentro de la organización. Inició su carrera en el Hotel Hilton de Ciudad de México. Trabajó como jefe de cabina de diversas compañías de cruceros y actualmente es director general de la Agencia de Viajes FCQ’S, director general de Transportes Turísticos Terrestres y director general del hotel La Mansión del Sol.
¿Considera que el modelo turístico de la Costa del Sol se ha quedado obsoleto?
Para nada, aunque sí es cierto que ya no son sólo los hoteles de lujo y cruceros los que atraen al turismo, sino también los principales entornos del lugar donde el turista va y la seguridad que haya en esa zona. Creo que la Costa del Sol lo está logrando de una buena forma y cada vez lo veo mejor: más limpio y más seguro. Pero también es cierto que está cambiando un poco la tendencia turística. La última fase que tuvo un gran éxito fue la del «todo incluido», y aún está teniendo el control del turismo, pero hay una nueva fase que se está desarrollando y es la ecológica. La gente quiere conocer lugares más rústicos y sencillos, sin tanto hotel de lujo. Pero Torremolinos, y la Costa del Sol, no están fuera de esto y mucho menos perdiendo visitantes por ello. Podríamos decir que es un equivalente a la Costa Azul de Francia o a Cancún, que aún están recibiendo a muchos turistas, ya que aún conserva su encanto de pequeña ciudad.
¿Y cree que le falta algo para su total desarrollo turístico o para atraer a más turistas?
No tengo los conocimientos de hasta dónde se podría desarrollar, pero aunque no tenga la tendencia de una zona de moda para hacer paseos en río o por zonas de montaña, por así decirlo, creo que todavía cuenta con la esencia de la cultura de España, como calles pequeñas y acogedoras o la amabilidad de las personas. No es una ciudad de turismo masivo, a pesar de la cantidad de turistas que recibe, por lo que no ha perdido esa gentileza de sus gentes.
¿Qué opina de la implantación de una tasa al turista? ¿Repelerá a los turistas?
En EEUU y México, por ejemplo, hay dos impuestos básicos: el IVA y el impuesto al turismo, que en la ciudad de Guadalajara es de un 3% y se divide entre el municipio, para arreglar sus calles e instalaciones; y entre la Asociación de Hoteles, que lo utiliza para la promoción turística. Si se usa bien, esto no tiene por qué frenar el turismo. Normalmente, ya están acostumbrados a pagar estas tasas y ayuda, a través de un manejo transparente, para promocionar la ciudad de manera institucional.
¿Cómo cree que la crisis afecta al turismo?
La gente sigue viajando a pesar de los cambios tan profundos que hay en todas las industrias. El primer cambio a tener en cuenta son las líneas aéreas, que cobran absolutamente todo y son las que deciden si un destino puede o no sobrevivir estando fuera de las rutas de cabecera. Pero creo que los países que siempre se han dedicado al turismo y tienen años de experiencia son los que van a padecer menos esta crisis. Puede que baje algo el turismo, pero van a seguir recibiendo turistas. España es uno de esos países, de los principales destinos del turismo receptivo. Además, lugares como la Costa del Sol están turísticamente muy asentados, por la oferta de sus precios, su clima y la amabilidad de sus gentes.