Entrevista

"Torremolinos es una obra de arte y tenemos muchos lienzos en mente"

El regidor, José Ortiz, nos recibe en su despacho para describir el antes y el después a su elección como sustituto de Montes

18.10.2015 | 18:00
José Ortiz, alcalde socialista de la ciudad Torremolinense, en el Ayuntamiento.

El alcalde socialista de la localidad que en 1988 logró segregarse de Málaga capital confiesa que, después de 20 años de gobierno del PP, es hora de "abrir las puertas y ventanas del Ayuntamiento para darle un soplo mucho más democrático a la ciudad en decadencia que había terminado por convertirse"

­­José Ortiz ya fue analista de sistemas informáticos y luego impulsor de una consultoría, mucho antes de plantearse que llegaría a ser algún día alcalde de Torremolinos. De padre conservador, como reconoce, ha hecho historia en las filas del PSOE a raíz de desbancar a Pedro Fernández Montes, el aún presidente del PP local y regidor desde 1995. En el terreno más íntimo, expresa que ha vivido en propia carne como pocos la tolerancia y la multiculturalidad: casado con una finlandesa es padre de tres hijos y en su familia «hubo represaliados de los dos bandos». No entiende por lo tanto de «buenos y malos, sino de escalas de color».

Es usted la viva estampa de la ilusión. ¿Cómo puede compaginar una agenda tan apretada y no mostrar una pizca de cansancio, como reconocen hasta sus contrincantes políticos?
Anoche me acosté a la una pensando que a las ocho tenía que estar aquí. Esto de dirigir los destinos de tu municipio es apasionante. Es una obra de arte lo que tienes ante ti. Yo tengo muchos lienzos en la cabeza, mis compañeros, también. Se trata de aunar todo y buscar la excelencia. Estas cosas te pasan sólo una vez en la vida. Reconozco que hay mucho por hacer. Y también que si no fuese así, seguro que esto sería aburrido.

Asegura que lo del diálogo lo ha tenido siempre muy presente a lo largo de su vida.
El respeto a todas las formas de pensar lo he vivido desde pequeño. Mi madre viene de represaliados de la República. Mi abuelo era de Torremolinos, por lo que es el artífice de que hoy esté aquí. Y mi padre fue masacrado en Toledo por las tropas del otro Ejército. Eso me ha hecho ver las cosas de otra manera. La bondad y la maldad está en todas partes. Debemos ser tolerantes y abiertos al diálogo, sin posturas radicales.

¿Hasta qué punto le ayuda haber llegado a abrirse un futuro como programador informático esto de organizar equipos de trabajo?
El análisis de sistemas me ha ayudado toda mi vida. Pero también haber tenido protagonismo en una consultoría que buscaba la viabilidad de las empresas a través del análisis de los recursos humanos que tenía. Esta otra actividad ha estado presente hasta que fui designado como diputado provincial y emprendí este otro camino en política.

¿Cómo empezó a gestarse el nuevo horizonte político para Torremolinos?
El Partido Popular tenía una red muy tupida. Los compañeros de Izquierda Unida y de mi propio partido lo hemos pasado muy mal hasta ahora. Lo que pasaba aquí no pasaba en ningún sitio. El trato en algunos casos era vejatorio hacia la oposición. Tengo muchos amigos del Partido Popular, hasta mi padre lo era, y no podía entender cómo a Pedro Fernández Montes se le permitía hacer lo que hacía. Ni siquiera existía la Junta de Portavoces. Se nos negaba a la oposición hasta incluir mociones en el orden del día de los plenos.

¿Cuál era entonces la estrategia para llegar a la ciudadanía?
Hace ahora dos años optamos por coger el censo de 47.000 viviendas y seleccionamos alrededor de 12.000. Fue determinante. Empezamos a visitar a los vecinos de puerta en puerta. Y lo hicimos hasta en tres ocasiones en estos años, lo que equivale a más de 35.000 visitas. Les explicamos nuestro modelo de ciudad. Sabíamos que Pedro andaba debilitado en todos los aspectos y que creciendo en voto un 15% lograríamos romper la mayoría absoluta, acabar con el régimen impuesto.

Ahora considera que ha llegado un nuevo tiempo e incluso reconoce que dialoga, como nunca hasta ahora, con el propio Partido Popular.
El 90% de las mociones que llegan a los plenos, algunas modificadas mediante consenso de todas las fuerzas, salen adelante. En mi caso me limito a ser moderador, en vez de protagonista. A menos que haya alusiones a mi persona, apenas intervengo. Intento ser lo más ecuánime posible y en efecto hay un nuevo tiempo, incluso para el Partido Popular.

En corto

¿Cómo ha logrado convertirse a estas alturas en cinturón negro?
Ese título es honorífico. En Madrid me formé en las artes marciales y por culpa de la mili me quedé sin lograr el cinturón negro de Yawara-Jitsu, que ahora ha decidido otorgarme la Federación española.

¿Qué supuso la dimisión de Montes como edil?
Aún es presidente, pero ahora hay un diálogo muy fluido con su grupo municipal.

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