04 de mayo de 2018
04.05.2018
Naturaleza

Rawa, la penúltima oportunidad de Pi, el tapir malayo de Bioparc

El parque de Fuengirola se afana estos días en la adaptación de una nueva hembra, que constituye una de las últimas oportunidades de reproducir el tapir malayo en cautividad

04.05.2018 | 14:42
Ribera de tapires malayos en Bioparc Fuengirola.

Pi, el tapir malayo macho de Bioparc Fuengirola, está nervioso y excitado. Ya ha olido a la que será su nueva compañera, Rawa, pero aún lo quedan unas semanas para encontrarse con ella.

Rawa, de once meses (estos animales viven entre 25 y 30 años) ha llegado a Bioparc con la pretensión de reproducir esta especie por primera vez en el parque de Fuengirola.

Por ahora, Pi (que le saca nueve años) no ha tenido mucho éxito. Antes de llegar a Bioparc en 2014 ya fue papá, y estudios veterinarios han demostrado que es fértil, pero desde que llegó a la Costa del Sol no ha tenido la misma suerte. Una de las dos hembras con las que compartía las instalaciones de Fuengirola fue trasladada a Holanda y la otra falleció sin dejar descendencia.

Y es que en esta especie, la reproducción no es tarea fácil. Diversos estudios advierten de que la cópula de estos animales puede durar entre 10 y 12 horas, lo cual puede dar una idea de lo agotador que puede ser llegar a tener descendencia.

Al tapir malayo, al que le gustan las hortalizas y  las verduras, como zanahoria, cebolla y lechuga, aunque también come heno, pienso y frutas, puede llegar a pesar 200 kilos. Por eso, mantenerse sobre dos patas tanto tiempo para engendrar descendencia no resulta nada fácil.
 
Eso, sin contar las heridas que puede provocar a la hembra durante el apareamiento, o que ésta se canse de tenerlo encima y pierda el interés por el proceso o se vuelvan violentos de tanto esperar el ansiado final.

Adaptación

Rawa permanece actualmente en una zona de cobijo dentro de la instalación de los tapires, en la que permanecerá aproximadamete un mes, mientras se adapta y estrecha vínculos con sus cuidadores.

Transcurrido ese tiempo, le permitirán salir al exterior, pero separada aún de Pi, para que coja confianza y se adapte a las instalaciones de Bioparc Fuengirola. En este tiempo, los cuidadores esperan que continúe adaptándose como lo está haciendo hasta ahora, y que coja peso para hacerse más fuerte. Para ello, los cuidadores le enriquecerán la alimentación y esperan que se haga más fuerte recorriendo las instalaciones diseñadas para ellos en el parque.

Bioparc lleva más de 15 años intentando la reproducción del tapir malayo pero entre los machos infértiles (Pi es el tercer macho en las instalaciones de Fuengirola), las inseminaciones artificiales fallidas, los machos que se sienten atraídos por las hembras mayores (ya infértiles) en lugar de por las jóvenes, y la dificultad del apareamiento hacen extremadamente difícil conseguir la reproducción de esta especie, entre el caballo y el rinoceronte, en cautividad.

El tapir malayo es todo un fósil viviente. Se trata de una extraña especie de mamífero que se mantiene prácticamente igual a sus ancestros de hace 55 millones de años.

En 2013 llegó a Bioparc Fuengirola un grupo de especialistas alemanes en inseminación de elefantes. Pero ni así, se consiguió que Banju, el antiguo macho, fuera padre.

Ahora ha llegado Rawa, una hembra joven y el equipo de Bioparc Fuengirola, tiene una nueva oportunidad para que haya una historia feliz. Y es que ningún parque en España y muy pocos en el mundo han conseguido reproducir a esta especie.

En peligro de extinción

El tapir malayo es una especie en peligro de extinción cuya población en la naturaleza ha decrecido a la mitad en apenas 30 años, quedando menos de 2.000 ejemplares y con tendencia a continuar decreciendo en los próximos 20 años según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la UICN.

En su misión por conservar y preservar especies amenazadas y coordinados con la EAZA (Asociación Europea de Zoos y Acuarios), Bioparc Fuengirola ha logrado cumplir con su misión de reproducir especies prácticamente en todos los programas en los que tiene dicha función con el objetivo de mantener, entre todos los parques de animales participantes a nivel europeo y mundial, un grupo de la especie lo suficientemente grande y diversificado genéticamente.

Sólo hay dos especies que Bioparc Fuengirola no ha logrado reproducir, el tapir malayo y el gorila de Costa, en este último caso porque hasta hace poco contaba con un grupo no reproductor.

Ahora ambas especies tienen una nueva oportunidad en Bioparc Fuengirola, tras la llegada de Rawa y la esperada llegada de Echo, un gorila de Costa. Algunos de los casos más exitosos del parque ha sido la reproducción del tomistoma, siendo el primer parque del mundo en reproducirlos además de otros éxitos en la reproducción de flamencos, binturones o gatos oso, gibones de mejillas doradas, y orangutanes de Borneo.

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