16 de mayo de 2018
16.05.2018
Tribunales

Uno de los narcos acusados de matar a otro dice que sólo querían robar la droga

El procesado reconoce la elaboración de un plan para robar los 28 kilos de droga en una vivienda de Mijas pero niega que tuvieran la intención de matarle

16.05.2018 | 05:00

La víctima fue maniatada y acribillada

Uno de los 13 integrantes de un grupo criminal dedicado a localizar a traficantes de cocaína para robarles la droga reconoció ayer que planearon hacerse con un alijo en Mijas en el 2015 y que murió uno de los narcotraficantes, aunque no tenían intención de matarle. El juicio comenzó ayer en la Audiencia de Málaga y en el banquillo de los acusados, además de los trece miembros de la presunta red, está sentado uno de los supuestos narcotraficantes a los que fueron a robar.

Los integrantes de la red están acusados de asaltar una vivienda para robar a dos hombres 28 kilos de cocaína y acabar con la vida de uno de ellos. Este procesado explicó que el autor del crimen fue uno de los dos cabecillas que están fugados e insistió en que no tenían intención de herir ni matar a nadie. Este encausado dijo que si la víctima no llega a sacar su arma no hubiera pasado nada y que las heridas que sufrió el fallecido demuestran que no fue una ejecución. «En un país latinoamericano matan a alguien, se queda muerto y no pasa nada. Aquí, sabemos que la policía investiga hasta el final», apostilló. El fiscal acusa a los 14 procesados por un delito de tráfico de drogas; a nueve de ellos además por un delito de asesinato; a trece le imputa un delito de falsificación de moneda y otro de robo con intimidación y uso de armas; mientras que a cinco se les acusa de tenencia ilícita de armas. En el relato acusatorio se mantiene que los procesados localizaban a personas de origen colombiano que se dedicaran a traficar con cocaína, para «urdir planes dirigidos a la sustracción de la droga, aunque para ello fuera necesario el empleo de la violencia». Para el seguimiento de los traficantes, según siempre la versión del fiscal, usaban armas, distintivos y ropas de la policía, «para disimular sus intervenciones». En este procedimiento se encuentran en rebeldía dos personas que serían los cabecillas y el resto tenía distintos roles en los seguimientos y actuaciones violentas para la intervención de las drogas. En mayo del 2015, los acusados mantuvieron una reunión en Madrid y en ella una mujer colombiana, se refirió a la existencia de una importante partida de cocaína en poder de dos hombres, ante lo que elaboraron un plan consistente en viajar a Málaga y dirigirse al lugar donde estaba la droga simulando interés por comprarla. Para ello, se hicieron con 505.900 billetes falsos e iniciaron el correspondiente seguimiento a los dos hombres que supuestamente tenían la droga. El fiscal mantiene que uno de los procesados se hizo pasar por comprador y concertó una cita con los dos hombres en un hotel de Benalmádena que estuvo vigilada por otros procesados y en la cual confirmaron que efectivamente había una gran cantidad de cocaína en una casa de Mijas. La mayoría de acusados se dirigieron a la misma y esperaron hasta que irrumpieron todos, portando varios de ellos pasamontañas y gorras para ocultar sus rasgos. Una de las víctimas intentó sacar un arma u otro objeto para defenderse pero fue reducido por los demás y tras maniatarle con unas bridas de plástico, les dispararon tres veces. El hombre falleció en el acto y los acusados se dieron a la fuga con 28 kilos de cocaína valorada en 1,1 millones de euros.

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