LA OPINIÓN. MÁLAGA.
El género vampírico se ha adaptado a los tiempos. Prueba de ello es que Drácula, de Bram Stoker -publicado en 1897- se ha reconvertido en cómic, videojuego, película y serie en varias ocasiones. Béla Lugosi marcó un antes y un después en la historia del cine y transformó el nosferatu pálido y de orejas puntiagudas en todo un galán hollywoodiense, Blade dio un paso más y lo hinchó de esteroides. Así, se han sucedido innumerables filmes hasta llegar a una de las joyas del género en los últimos años, Déjame entrar (2008), del sueco Thomas Alfredsson. La saga Crepúsculo trasladó el habitual escenario victoriano a las aulas de un instituto y elevó el arquetipo de vampiro adolescente a su máximo exponente.
España también ha dado lo suyo, sobre todo en filmografía, y si no, recuerden a Gracita Morales y José Luis López Vázquez al servicio del barón Rosenthan (Fernando Fernán Gómez) en Un vampiro para dos (1965) o Chiquito de la Calzada en el papel de Brácula (1997).
Hollywood se frota las manos cada vez que una película vampírica se estrena en la gran pantalla. Se estima que la actual vampiromanía -en televisión, cine, libros e incluso merchandising- ha generado en torno a unos 7.000 millones de dólares. El dinero fluye como la sangre. Teniendo en cuenta los 20 millones de dólares que se recaudaron en las taquillas de los cines el pasado fin de semana con la parodia de Crepúsculo, Híncame el Diente, los 5 millones de devotos de la serie True Blood y los bestsellers vampíricos de Justin Cronin, Stephanie Meyer y Chalaine Harris, en Hollywood Reporter estiman que en los dos últimos años, los chupasangre han creado «una imensa e inagotable industria» de hacer dinero.
Lo más importante es que las últimas películas de vampiros han generado 3.000 millones de dólares; los libros 1,6; los artículos de merchandising, 600 millones de dólares y, por último, las series de televisión y los DVD's han dado 1.200 de beneficios hasta la fecha. Un auténtico imperio multimillonario creado por criaturas mitológicas que te chupan la sangre.