texto de covadonga lópez
¿Qué es realmente Muchachito Bombo Infierno?
Un amigo decía que es música hecha desde el alma para el alma. Es rock, es rumba catalana y es un paseo por Jamaica y otras zonas del mundo. Hay gente que la llama canalla y gamberra pero tiene un trasfondo inocente. Es música vitalista.
No le parece que la rumba catalana gamberra ya está un poco sobreexplotada?
Todo hay que hacerlo con sinceridad. Si nuestro objetivo hubiera sido convertirnos en una banda de rumba catalana, entonces este proyecto sí sería un fracaso. Pero a esto hemos llegado desde distintos puntos, algo que nunca nos propusimos. No creo que sea malo utilizar un estilo si a los músicos y al público le gusta mucho. Más escuchado que el blues no hay nada y por eso no deja de ser bueno. Sólo que hay que tener oído para diferenciar el blues auténtico, el que transmite algo, del blues comercial y banal.
¿Es fácil ser músico y sobrevivir, sobre todo teniendo en cuenta que son veinte integrantes en la banda?
Difícilmente. Tiene mucho trabajo detrás. Hay que cuidar que todo el mundo esté tranquilo con lo que hace. Hay que poner el hombro constantemente y echarle mucha entrega. He vivido épocas más pobres que ésta. Todo depende de la entrega, del esfuerzo y de que todo se haga con cariño.
¿España trata bien a los músicos?
España es de los países europeos más precarios en música. Tenemos pocos recursos y encima nos persigue la SGAE y nos pone más trabas todavía de las que ya hay.
¿No le parece que ya tiene edad para dejar de llamarse «muchachito»?
Bambino ya tenía sus años también y ahí seguía con su nombre.
A veces colabora con Buenafuente en su programa de televisión, ¿cómo surgió esta amistad?
Con Andreu (Buenafuente) es muy fácil hacer cosas. Nos conocimos en un concierto de Coldplay. Él ya había escuchado nuestro disco y me invitó a salir en el programa. Estar allí es como estar en casa. No hay presiones, no hay malas caras. Todo lo que firma El Terrat es genial y apuestan muy fuerte por la música, cosa que pocos programas de televisión hacen.
En su biografía dice que empezó tocando en bares y ahora lo echa de menos, ¿lo dice por quedar bien?
Ahora me tratan demasiado bien. Llamo a un bar y cuando llego me han preparado comida, bebida y eso me pone nervioso. Echo de menos el tener tiempo para mí, ahora si quiero un día libre tengo que pedirlo con antelación y tengo muchas responsabilidades, me malinterpretan a veces y hay que tener cuidado.
¿Le malinterpretan en muchas ocasiones?
Sobre todo los periodistas. En una entrevista me preguntaron si me sentía catalán. A lo que contesté que me sentía ciudadano del mundo y después me preguntaron si era catalán. A lo que contesté que sí, que soy de mi barrio, de Santa Coloma y al día siguiente el titular era «Me siento músico catalán». Sí, soy catalán. Y sí, soy músico, pero yo nunca dije tal frase.
Como catalán, ¿qué opinión le merece la prohibición de las corridas de toros?
Nunca he tenido estómago para ir a verlos, pero tampoco estoy en contra. Ante todo, estoy en contra de las prohibiciones. Son atrasadas. Son soluciones drásticas que no comparto. Tampoco estoy de acuerdo con prohibir el tabaco en las salas de conciertos. ¡Así no va a venir nadie a vernos!
El pasado domingo la banda terrorista ETA anunció un alto el fuego, ¿confía en estas palabras o las recibe con escepticismo?
Me gustaría que hubiera paz en el mundo, ojalá. La verdad es que prefiero no opinar mucho sobre estos temas. En política no me meto.