ALEJANDRA GUILLÉN
Cuatro nombres propios y un colectivo. Son cinco referentes de la sociedad malagueña. El Ateneo de Málaga distinguió ayer con sus tradicionales Medallas la labor de estas personalidades en los ámbitos de la cultura, la ciencia y el mundo de la infancia. El profesor y catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Málaga Cristóbal García Montoro; el escritor y dramaturgo José Antonio Garriga Vela, la artista plástica Pepa Caballero Castro, el profesor de bioquímica, biología molecular e inmunología de la Facultad de Medicina de la UMA Salvador Perán, y la asociación para el acogimiento familiar Hogar Abierto recibieron anoche el reconocimiento del Ateneo de Málaga en un solemne acto en la Sala María Cristina de la Fundación Unicaja y presentado por Lola Calvillo.
El historiador Cristóbal García Montoro fue el primero en recoger el insigne galardón. El vicepresidente del Ateneo y profesor de la UMA, Fernando Arcas, fue el encargado de glosar su figura. «Cristóbal forma parte de ese grupo de profesores que pusieron en marcha la Universidad de Málaga. Su marca ha sido la historia en mayúsculas. Su contribución al progreso del conocimiento de la historia de Málaga recibe su reconocimiento», destacó. Por su parte, García Montoro, emocionado, aseguró ante los presentes: «Yo no he hecho nada diferente a lo que hacen los docentes: transmitir los conocimientos y educar en valores. Mi vocación ha sido la Historia y a ella me he dedicado por entero», apuntó.
Por su parte, el escritor barcelonés afincado en Málaga José Antonio Garriga Vela agradeció el reconocimiento: «Es una medalla que me conceden por escribir, una pasión que arrastro desde la adolescencia y que me ha hecho llevar una doble vida, la real y la de ficción», subrayó el autor de Pacífico, quien también resaltó el papel de los lectores anónimos. «Son personas que no las conozco y se introducen en silencio en mi mundo».
La artista Pepa Caballero, miembro fundador del histórico Colectivo Palmo y pionera en un terreno profesional reservado por tradición a los hombres, matizó que la pintura es su «gran pasión», pero «no la única»: «Siento pasión por la vida, la familia, los amigos, por lo pequeño y lo grande y ahora estoy apasionadamente contenta», apostilló.
El bioquímico Salvador Perán, cuyo equipo médico fue pionero en los años setenta en la detección precoz del hipotiroidismo congénito a través de la prueba del talón, se mostró muy satisfecho por este premio y alabó la labor del Ateneo, un «vivero de libertad».
Alberto Peláez, presidente de Hogar Abierto, recogió la medalla del Ateneo para esta asociación que ha sido declarada por el Senado «cultura del acogimiento». «Los auténticos premiados son las familias, los socios, el equipo técnico, todos los que forman Hogar Abierto. Esto sirve para que nuestra labor de difusión siga adelante», afirmó.