JESÚS ZOTANO
La juventud es un tiempo feliz únicamente en nuestra memoria. La realidad acaba «endulzada» con el paso los años y no todo fue tan divertido como lo recordamos o creemos recordar. El debut en la novela del escritor malagueño Miguel Ángel Oeste, Bobby Logan, vuelve la mirada al pasado más brillante de Pedregalejo €mediado de los años ochenta y comienzo de los noventa€ para seguir los pasos de un grupo de amigos cuyos sueños de juventud acaban ahogados en la inevitable ola de la madurez.
«Es una novela sobre la derrota de la juventud. Cuando eres joven el presente lo es todo: no existe el futuro. Y tu máxima aspiración es salir de marcha», explica Oeste, que matiza que la suya no es «una novela complaciente» sino más bien «triste». Este grupo de amigos, los Chicos de la Playa, pasan los días entre locales como La Chancla y la discoteca que da título al libro. «Bobby Logan es como un símbolo. Es el lugar donde todos los personajes se dan cita. Allí se materializaba ese ansia del fin de semana que se tiene cuando eres joven», cuenta el novelista, que hoy presenta su libro €publicado por la editorial malagueña Zut Ediciones€ en el Rectorado de la UMA (20.00 horas).
Oeste, autor de relatos, cuentos, guiones y diversas publicaciones de cine, narra las vivencias de este grupo de chicos en un marco de realidad, aunque confiesa que no se trata de una obra autobiográfica, algo que muchos podrían pensar al encontrarse con Pepe el Loco y su botella de Coca-Cola de dos litros; el Lapa, Darío el Pelúo o Nacho el Karateca. «Son todos apodos de amigos reales, algo que he utilizado en forma de homenaje, pero lo que les pasa no corresponde a la realidad. La historia no trata de lo que pasó con mi pandilla de amigos, aunque claro que hay algo de mis vivencias en el libro».
Concebida «como un cubo de rubik», donde todos los personajes se «van entrelazando», Bobby Logan es, en palabras de su autor, una novela sobre «la memoria engañosa» y «el peso del pasado».