EFE
Las obras del malagueño Pablo Ruiz Picasso figuran entre las más codiciadas por los ladrones de arte. El anterior robo se produjo el pasado octubre cuando unos desconocidos se llevaron un pequeño aguafuerte de la Casa Museo Negret, de la ciudad colombiana de Popayán. En 1976 se registró uno de los robos más importantes al ser sustraídas 118 piezas del Museo de Aviñón (Francia). Además, en 1994 se produjeron dos desapariciones espectaculares, en una de ellas se perdió la pista a unas veinte telas en Zurich (Suiza), en la galería de arte Bollag, y en otra, fueron sustraídos siete cuadros, más tarde recuperados por el galerista Max Bollag, gracias a un intermediario.
Anteriormente, en marzo de 1988 fue robado «El tonto», en Zurich, y en noviembre de 1989 desaparecieron quince cuadros más, valorados en 16 millones de euros, de la finca de Marina Picasso, nieta del pintor, en Cannes. Unos meses después, en enero de 1990, fueron robados tres dibujos del museo de la Vieille-Charité, en Marsella. También ese mismo año fue sustraído el cuadro «La mujer desnuda», valorado en unos 7,8 millones de euros, del museo kuwaití Qaet al Ahmadi. El óleo fue hallado en 2009, en Babel (Irak). En 1997, un hombre robó la escultura «Tète de Femme», en Londres, que fue recuperada posteriormente. En enero 2004, fue sustraída una naturaleza muerta del pintor malagueño del museo Georges Pompidou, de París, que fue localizada tres meses después.
En junio de 2008 fueron robados de la Pinacoteca de Sao Paulo, los grabados «El pintor y su modelo» (1963) y «Minotauro, bebedor y mujeres» (1933), y en junio de 2009, fue robado un cuaderno que contenía 33 dibujos realizados con lápiz del museo Picasso de París.