JESÚS ZOTANO
Parece que los astros se han alineado para convertir hoy a Málaga en la capital de las artes escénicas. A la inauguración del Festival de Teatro de la ciudad, que abre su vigésimo novena edición con el clásico shakespeariano Macbeth, en el Cervantes, y el monólogo El tiempo es un sueño, en el Echegaray, hay que sumarle la propuesta del Centro Dramático Nacional, que presenta Yo, el heredero en el auditorio de la Diputación, y el espectáculo humorístico Nunca es tarde, que protagonizan los televisivos Ángel Martín y Ricardo Castella en el Teatro Alameda.
El certamen teatral malagueño comienza con una versión de Macbeth (hoy y mañana en el Cervantes) inspirada en la Primera Guerra Mundial que, en palabras del actor José Tomé, «asocia la trama de la obra a un referente del subconsciente colectivo: el del nacimiento del totalitarismo y de las técnicas de masacre masivas».
El montaje de Ur Teatro, bajo la dirección de Helena Pimenta, cuenta con un destacado apoyo multimedia. Imágenes en la que aparecen brujas, las alucinaciones de Macbeth o las tropas inglesas refuerzan una acción que también subrayan los fragmentos de la homónima ópera de Verdi.
Igualmente, dentro del programa del festival, el Echegaray acoge (también hoy y mañana) el monólogo autobiográfico de Asunción Balaguer, El tiempo es un sueño, con dirección de Rafael Álvarez El Brujo. Hasta el 11 de febrero, el Festival de Teatro de Málaga ofrecerán 13 espectáculos, entre ellos 4 estrenos absolutos –tres de ellos malagueños– y dos montajes de compañías internacionales. También se llevarán a cabo talleres, lecturas escenificadas y mesas redondas como actividades paralelas.
«Yo, el heredero». Y junto a la inauguración de la cita escénica municipal, hoy también se abre la nueva temporada teatral de la Diputación con el montaje Yo, el heredero, del Centro Dramático Nacional, que se representa (hoy y mañana) en el auditorio de calle Pacífico. Los actores Ernesto Alterio, Concha Cuetos y José Manuel Seda encabezan el reparto de esta obra escrita por el dramaturgo italiano Eduardo De Filippo, una comedia «exquisita y amarga», en palabras de Alterio, que señaló que el texto, que centra su mirada en los problemas de una familia burguesa, «tiene la capacidad de tocar el corazón» del espectador. «De darte un chute de humanidad y de hablar de la condición humana», dijo.
Concha Cuetos incidió en la vigencia que posee esta obra, escrita en 1942, asegurando que bien podría «escribirse mañana», pues los conflictos familiares siguen siendo los mismos a través de los siglos.
Por último, el Teatro Alameda tiene programado para este fin de semana (hasta el domingo) el nuevo espectáculo de los televisivos Ángel Martín y Ricardo Castella. Bajo el título Nunca es tarde, los humoristas tratan de demostrar que los sueños pueden hacerse realidad. Y su sueño no es otro que cantar. Comedia y canciones se mezclan en este montaje donde ambos cómicos explicarán, o al menos así lo prometen, las razones por las que decidieron abandonar sus trabajos en la pequeña pantalla.
Málaga respira teatro por los cuatro costados con una oferta diversa y de indiscutible calidad. Ayer, un pasacalles de máscaras de la compañía Teatro del Lazzi anunciaba por las calles del Centro Histórico la buena nueva: Málaga puede presumir de su gran oferta teatral.