ALEJANDRA GUILLÉN
Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974) guarda en su extenso currículo de cuentista los premios más destacados del género en España, un terreno literario denostado en nuestro país y considerado el pariente pobre de las letras. Ayer visitó su Málaga natal para ser profeta en su tierra con su primera novela publicada bajo el brazo, 'El asesino hipocondríaco' (Plaza & Janés).
Ejercía de profesor en Málaga y decidió complicarse la vida por el oficio de escritor. ¿Por qué?
Fue por intentar huir de la rutina que, a veces, te puede asfixiar el trabajo creativo. Cuando das ese salto de sacrificio, porque dejas un trabajo fijo y te vas a la aventura total, también te obligas a escribir y te convences de tu vocación.
¿Le ha compensado?
Sí, pero han sido muchos años con momentos muy distintos y con altibajos. También está el tema económico, los ingresos, pero poco a poco sales de ahí. He estado unos cuatro años viviendo de los premios literarios de relato independiente y ahí empecé a asomar la cabeza, hasta que en Madrid encontré ese punto medio donde sí puedo ganarme la vida en los márgenes de la literatura.
Usted sabe que es un privilegiado al poder vivir de la literatura tal y como están las cosas.
Sí, pero cuando otra gente le iba muy bien antes, yo estaba luchando. Ahora sí que me encuentro en un buen momento. Y más teniendo esta crisis económica.
Ha publicado numerosos libros de relatos, pero ahora da el salto a la novela y al género negro con «El asesino hipocondríaco», que, además, combina con un humor disparatado.
Es mi primera novela publicada, pero tengo varias en el cajón. Es la primera obra con la que me he sentido lo suficientemente a gusto para que salga. Me interesaba el mestizaje de géneros, porque es un terreno muy bueno para que crezca la literatura. De partida, esta novela es de género negro porque tiene una estructura mínima de trama policial, pero luego sobre eso he introducido un humor más disparatado, delirante y surrealista. También está el homenaje a escritores y filósofos con una forma de estructura metaliteraria que está sobrevolando. Así que el género negro es un hilo muy fino sobre el que van apareciendo otras capas.
Numerosos premios literarios por toda España; sin embargo, usted en Málaga no es muy conocido.
Como dice el refrán Nadie es profeta en su tierra. En el mundo del cuento me conocen en muchos sitios, me llaman para muchas conferencias, me han dado premios literarios..., pero es verdad que en Málaga no era muy conocido. También es verdad que aquí hay más novelistas que cuentistas.
¿Le importa que le llamen cuentista?
No. De hecho, creo que hay que reclamarlo. La gente cree que los cuentos hacen referencia a la literatura infantil y hay que superar esos complejos cuando en otros países no es así, como en Latinoamérica, donde el cuento, el microrrelato y el género fantástico siempre han estado ahí.
Como profesor, ¿qué le parece los nuevos cambios en el sistema educativo?
El que se esté cambiando constantemente el sistema educativo me parece mal. El profesorado se vuelve loco, tiene que estudiarse legislaciones distintas, cursos y a los cuatro años le dicen que eso ya no vale. Me parece una medida extraña que se aumente el bachillerato, porque parece que va encaminada a reducir el paro, pero es sólo un año porque luego esa gente sale del sistema educativo y estamos en las mismas. Creo que era mejor el bachillerato de antes, donde acababas con más preparación y los conocimientos más asimilados, que meter más años con más paja. Me parece bien que con esta reforma se arreglen ciertos problemas de la LOGSE y de los sistemas posteriores, que no valoraban el esfuerzo, la memoria y dejaban al profesorado sin armas instrumentales para dominar al alumnado y encima no podías suspenderlos. Es un error tremendo no valorar el esfuerzo, trabajar la memoria y eso más tarde o más temprano habrá que corregirlo.
¿Y cómo ve el tratamiento institucional de la cultura, que se ha agrupado con otros departamentos?
En general, desde todas partes los recortes se están haciendo en cultura. El mensaje que se está mandando es que la cultura es prescindible y eso puede parecer que es un ahorro, pero luego en un futuro pagaremos eso con más crisis. La cultura no es prescindible.
¿Cree que el binomio nuevas tecnologías y literatura gratuita avanzará con el tiempo y se convertirá en un problema?
La cultura, la sanidad, la educación es de todos, pero los médicos, los profesores y todos cobran. Nosotros, los escritores, también queremos. La solución tiene que pasar por abaratar costes y el sector editorial tendrá que adaptarse a esta nueva situación.