JESÚS ZOTANO
Toni Zenet logró con su primer álbum, Los mares de China, alzarse como mejor artista revelación en los Premios de la Música. Su segundo trabajo, Todas las calles, se convirtió en el mejor disco de fusión de 2010. Ahora prepara su esperado tercer disco, un trabajo que, asegura, tendrá un marcado acento francés. Antes, el próximo 14 de marzo, se subirá a las tablas del Teatro Cervantes para arropar el regreso de Tabletom tras el fallecimiento de Roberto. Como ya adelantó La Opinión, será Tony Moreno, el cantante de Eskorzo, quien agarre el micrófono en esta segunda vida del mítico grupo malagueño.
Participará en el concierto del regreso de Tabletom. ¿Qué canciones interpretará?
Cantaré dos temas, aunque aún queda uno de ellos por decidir. El que tenemos cerrado será Algo así como un tango, porque ellos piensan que se acerca más a mi estilo. El otro no lo hemos decidido. A mí me gustaría que fuese un blues, ya que, de alguna forma, a través del blues les conocí personalmente y colaboré con ellos. Cuando yo tenía quince o dieciséis años, ellos me permitían subirme al escenario alguna que otra vez. Y recuerdo haber cantado unos blues muy graciosos y haber improvisado con ellos.
¿Qué significa Tabletom para usted?
Tanto Tabletom como Lito Blues Band me permitían hacer mis pinitos en mis comienzos. Además, el padre de Pepillo y Perico, don José, era mi profesor de Sociales en el colegio. Recuerdo que nos contaba que tenía dos hijos músicos y nos animaba a ir a verlos. Así que mi primera recomendación para ir a ver a Tabletom la recibí en sexto curso de básica y por parte del padre de Pepillo y Perico.
Les conoce desde bien temprano...
Así es. Además yo le tenía muchísimo cariño a Roberto. La última vez que nos vimos, antes de que se pusiera malo, fue en el mercado del Carmen, un lugar que a ambos nos encantaba. Y recuerdo que apareció con dos bolsas de pescado y estuvimos charlando... Tenía una cabeza genial. A todo le sacaba punta, era muy rápido de reflejos y jugaba mucho con las palabras. Era muy imaginativo y muy poeta. Nos tomamos una gambas y unas cervecitas juntos y echamos un buen rato de risas.
Con su colaboración también viene a apoyar la decisión del grupo de continuar a pesar de la marcha de Roberto...
Evidentemente. Creo que Tabletom posee un rabiosa actualidad, no pasa de moda. Tanto a nivel musical como de letras. Es de los grupos más poderosos musicalmente. Sus arreglos son de una gran complejidad técnica y las letras son totalmente aplicables a las cosas que están pasando actualmente. La mejor forma de recordar a Roberto es ésa: hacer ver que está presente.
También están los que no conciben a Tabletom sin Roberto...
Es cierto. Pienso que para los que los conocemos desde hace tanto tiempo puede resultar difícil quitarnos de la cabeza la imagen de Roberto al frente de Tabletom. Pero también pienso que es muy esperanzador que las nuevas generaciones, la gente joven que no haya tenido la oportunidad de conocer a Tabletom, pueda hacerlo ahora, aunque le pongan otra cara, y disfrutar de su música.
Tiene ya entre manos su tercer disco. ¿Podría adelantarnos cómo será?
Entre marzo y abril nos meteremos en el estudio y estará listo para verano. Mientras, del 13 al 19 de este mes, volveremos a nuestros orígenes en el Café Central, que es el centro del jazz de Madrid y donde comenzamos a despuntar. Estas actuaciones nos van a permitir mostrar algunas cosas nuevas al público y perderle el miedo a las nuevas canciones.
¿Qué nuevos elementos incorporará en este trabajo?
Me gustaría que fuese un álbum homogéneo. Estamos trabajando mucho con armonías francesas y con música de cuando Francia se va a Nueva Orleans, que son los principios del jazz, del charlestón, del boogie-woogie... Me gustaría que fuese un disco con sabor francés.
¿Se ve cantando en París?
Nos gustaría sacar este disco fuera. Tenemos España muy machacaíta y ya que tenemos algunos contactos en París, pues queremos aprovecharlos y a ver si podemos hacer una presentación allí. Ahora mismo estamos dándole vueltas a eso. Me encantaría que fuese en el Olympia, pero imagino que no será de primera...
El Olympia es todo un mito. Por su escenario han pasado desde Édith Piaf hasta los Beatles...
Es un sueño. Espero que algún día se convierta en realidad.