MARTÍN MONICHE
Málaga cantaora, escribía el poeta. También la de las mil tabernas y ninguna librería, transmitía el acervo popular. Málaga de tablaos, de cantes, de zambras, de juergas serranas y romerías tempranas. Málaga de coplas, tanguillos, verdiales, potaje de berzas, vinillos y campanas. Nuestra ciudad tiene la suma habilidad de acabar con todo lo auténtico para no conservar absolutamente nada. Aún recuerdo de adolescente acudir a la antigua Peña Juan Breva, en el callejón de la calle Beatas, algún viernes y escuchar un ratillo de buen flamenco mientras me bebía un vaso de vino y me hartaba de berzas por unas cuantas pesetas en ese local que parecía una auténtica cueva. Era uno de los sitios con más encanto de la ciudad antigua; ya no existe, como tantos. Estos días aparecía en algunos medios de comunicación la noticia de que Málaga iba a tener su primer tablao de flamenco en un local muy cercano a la conocida taberna El Pimpi; imagínense la exclusiva para una de las ciudades más importantes de Andalucía.
El flamenco es un bien patrimonio de la humanidad y todavía no hemos sabido darle el realce ni potenciarlo lo suficiente para apoyar a los artistas de la tierra y para acercar el espectáculo a aquellos que nos visitan.
El Teatro Cervantes parece que se ha animado esta temporada a traernos algo de flamenco a la ciudad aunque sigue olvidándose de la malagueña Premio Nacional de Danza Rocío Molina, que triunfa en ciudades como Nueva York o París y que no es precisamente una asidua en la cartelera de su tierra. No son buenos tiempos para la cultura, pero hay que saber combinar la gestión de los eventos a caché con aquellos donde los artistas recogen las taquillas (éstos últimos tan utilizados por la gerencia del teatro), porque si no corres el riesgo de que tu programación se devalúe y pierda interés.
El Teatro Cánovas cuenta con un ciclo ya consolidado que lleva por título Flamenco que viene del Sur, pero aún así nos siguen faltando espacios, sobre todo salas de ámbito privado, donde suenen los cantes de Málaga y se demuestre el arte que hay en esta tierra.
El Ayuntamiento de Marbella sí tiene la intención de recuperar de nuevo el fervor flamenco que esa ciudad conquistó en los años setenta y ochenta animados por los tablaos de Lola Flores y La Cañeta, que movilizaban a toda la jet set de la época. Para ello pretenden organizar, a finales de este mes, un evento importante de flamenco en el teatro de la ciudad de la mano del productor granadino Raúl Comba, que contará con artistas de la talla de Arcángel o el cordobés El Pele. Con espectáculos como éste, Marbella pretende ser capital del flamenco en la provincia.
Mi amigo y periodista apasionado de este arte, Francis Mármol, que por cierto ahora está inmerso en la ardua tarea de escribir un libro sobre la relación del maestro Camarón de la Isla con Málaga –que muy pronto verá la luz– siempre me ilustra con cariño y buen entender sobre los cantes y personajes del flamenco y comparto con él su pasión absoluta por revolucionar absolutamente el panorama malagueño, transformándolo desde esa tradición vivida, hasta el flamenco más actual. Es decir, recuperar tablaos como El Jaleo en la plaza de la Gamba Alegre de Torremolinos, pasando por El Refugio de la calle Marquesa de Moya, que aún permanece intacto, donde se grabaron escenas de la película Fuego sobre África, de Richard Sale, protagonizada por Maureen O´Hara, para recrear hasta el mítico tablao de La Gran Taberna Gitana, muy cercano al Teatro Cervantes y donde todas las noches había actuaciones musicales en directo, en algunas de las cuales actuó alguna vez un joven llamado Camarón de la Isla o algunos grupos de los llamados nuevos flamencos como Los Chichos o Los Chorvos para pasar a un flamenco más actual y contemporáneo que desarrolle e innove artísticamente. Estamos en el momento preciso de encontrar la convergencia y desarrollar un proyecto serio que pueda derivar en una sala de espectáculos de la que Málaga; entre vinos, garbanzos y lunares, pueda disfrutar de este arte tan necesario para la cultura y el turismo.
Susana Lupiáñez La Lupi acompañará a Miguel Poveda en alguna de las galas de su nuevo disco. Los bailaores Sergio Aranda y Moisés Navarro seguirán su periplo creciente en este mundo en una carrera que cada día cosecha más éxitos. Los cantaores Bonela Hijo, Rocío Bazán, Eva Durán, Antonia Contreras y Simón Román seguirán rompiendo su voz en un quejío y nuestro homenaje de corazón debe estar y estará con el cante de Málaga que representan la voz de Cañeta, Pepito Vargas, Fosforito, Antonio de Canillas y, cómo no, El Tiriri. Tacatá.