Rafael Aldehuela
El 25 de diciembre del año 2009, fallecía en Las Vegas Anthony Ávila, pero no les sonará el nombre. Era un músico que junto con los hermanos Pat y Lolly Vegas, fundaron una banda musical de los setenta llamada Redbone.
El término Redbone proviene de una forma despectiva de llamar a los mestizos indios en Estados Unidos. Ellos llevaron con mucho humor el nombre que les identificaba como mestizos de antiguos amerindios y mejicanos. Vendieron con su tema Come and get your love millones de discos y esto los catapultó a la fama en su país. Sin embargo, en España, su auténtico bombazo fue un tema, prohibido en Estados Unidos, que hablaba de la masacre de los indios Lakota por parte del Séptimo de Caballería en el poblado de Rodilla Herida. El tema titulado We all are wounded in Wounded Knee mostraba a los miembros del grupo ataviados con ropas amerindias cantando canciones estilo cajún. Es legendaria –y triste–, la foto del jefe Big Foot muerto en la nieve, pero más triste aún es la contabilidad de la masacre, donde más de quinientos soldados del Séptimo de Caballería mataron a 135 lakotas, entre ellos 62 mujeres y niños.
Si les hablara de Tasunka Witko o de Tatanka Iyotake, tampoco, seguramente, les sonarán los nombres. Tendría que nombrarles como Caballo Loco o Toro Sentado para que inmediatamente les reconocieran. Son los valientes jefes amerindios que derrotaron al general George Armstrong Custer en la batalla ocurrida a orillas del río Little Big Horn. Todo empezó cuando mineros invadieron, en busca de oro, sus lugares sagrados de Black Hills y el gobierno de EEUU envió al ejército para obligar a los nativos americanos a volver a las reservas. Tatanka murió, asesinado junto a su hijo, cuando participaba en un baile ceremonial prohibido por el gobierno. Tasunka, capturado en Fort Robinson tras la muerte de Custer, fue asesinado cosido cobardemente a bayonetazos.
Cien años antes, un malagueño llamado Bernardo de Gálvez, anduvo por estas tierras y contó incluso con la colaboración de los Lakota Sioux. ¿Conocería Bernardo a los ancestros de Tasunka y Tatanka? A mí me gusta pensar que sí lo hizo?
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