La Opinión
El último libro de Tony Jerris, Marilyn Monroe: my little secret, desvela algunas de las aventuras homosexuales que tuvo el primer icono sexual de Hollywood, con actrices como Joan Crawford, Barbara Stanwyck, Marlene Dietrich y Elizabeth Taylor.
Aunque lo más sorprendente de las relevaciones que hace Jerris en este libro es la ardiente noche que vivió con Jane Lawrence, una menor de edad a la que Monroe conoció por ser la hija adoptiva de un miembro del departamento legal de la RKO.
Monroe tenía 30 años y Lawrence sólo 16. Su conflictivo pasado común las unió y formó una amistad inquebrantable hasta 1962, año en el que murió la rubia más deseada del mundo. Es cierto que tras esta noche de sexo y desenfreno Jane Lawrence descubrió su condición homosexual y la mantuvo, pero Marilyn no.
Así lo confirma el autor del libro que se refiere a Marilyn como «un espíritu libre». Sin embargo, ése fue siempre el mayor anhelo de la mujer de las curvas. Ahora cuando se cumplen 50 años de su muerte, Marilyn Monroe sigue «atrapada» y cada uno de sus actos siguen estando en boca y juicio de todos.