Literatura

Campos: ´El puritanismo está destruyendo la vida en España´

El escritor malagueño, autor del blog Chinitis de La Opinión, presenta este viernes en la Librería Luces de la capital su primera novela, 'Faltan moscas para tanta mierda'

09.10.2014 | 05:00
Joaquín Campos, en la plaza de Tiananmen.
Joaquín Campos, en la plaza de Tiananmen.

Joaquín Campos (Málaga, 1974), autor de la novela "Faltan moscas para tanta mierda" (Espuela de Plata), una feroz crítica contra la China actual, ha dicho a Efe que el gigante asiático no acepta las críticas mientras que en España "el puritanismo está destruyendo la vida, incluyendo su literatura".

El libro de este malagueño, autor de uno de los blogs de más éxito de La Opinión, Chinitis, será presentado este viernes, 10 de octubre (a las 19.00 horas), en la Librería Luces de la capital.

"No se pueden crear personajes viscerales o violentos, todo debe ser mojigato y previsible, calculado... y así nos va; si mañana hubiera un compatriota que buscara editorial con una novela llamada 'Lolita', contando que Nabokov no hubiera existido como escritor, iría directamente a la cárcel si no a un campo de reeducación", ha añadido.

Empresario en China, donde ha trabajado y vivido los últimos años, Joaquín Campos ha vertido esta experiencia profesional en su novela, si bien ha asegurado que su protagonista es pura invención, una especie de héroe de barrio que decide instalarse en Shangai con la idea de vender un excedente de vino que ha adquirido previamente en difusas bodegas.

El protagonista es "alcohólico, exconsumidor de drogas, putero, timador y gastrónomo, se agarra a la dignidad -la suya- como un balón de oxígeno", según su creador, mientras que la editorial sevillana que ha publicado la novela no descarta que genere un conflicto diplomático "teniendo en cuenta cómo se las gastan los gerifaltes del PCCh cuando son escrutados ellos o su obra (su nación y pueblo)".

Ante la posibilidad de que su novela también provoque una reacción adversa del Instituto de la Mujer, Campos ha contestado: "Esas señoras están entretenidas con otros asuntos; ese Instituto, desde su fundación ha tenido once directoras y ningún director, y a mí ese tipo de sectarismo me afecta en mis quehaceres diarios".

"Hasta el equipo nacional masculino de Copa Davis tiene a una señora como capitana; pero, volviendo al libro, debo aclarar que mi protagonista ama a las mujeres y no se puede poner en duda esa verdad por mucho que su manera de amarlas, a veces, sea heterodoxa".

"En España existe una fuerte confusión a la hora de aceptar la vida tal y como es, y no digo nada si hablamos de literatura y además de ficción", ha añadido.

Sobre otras posibles reacciones adversas que pueda suscitar su libro, ha asegurado que "para las ventas y la repercusión sería mucho más procedente que el escándalo se gestara en China, país que tampoco acepta críticas de extranjeros", mientras que ha considerado que "en España los escándalos suelen ser de 'chichinabo'".

"Además de que un escándalo en España acaba en un plató de televisión y un escándalo en China desemboca en una amenaza de Guerra Mundial", ha concluido.

Campos ha insistido en que quede constancia de que "Lolita" de Nabokov es su novela favorita porque "cuenta una historia de amor, amor enfermo, pero amor; es literatura y ficción", y ha añadido que tiene "una teoría a la hora de escribir o expresarme: llamar a las cosas por su nombre; y algo tan simple como eso no lo hace casi nadie".

"Lo políticamente correcto está modificando la auténtica realidad que yo procuro no manipular nunca", ha lamentado, mientras que a la pregunta de por qué a escritores de una generación alejada de la suya, como Luis Racionero, Ignacio Carrión y Fernando Sánchez Dragó les ha gustado su novela hasta el punto de que se ofrecen a presentarla, ha dicho:
"Dragó, Carrión y Racionero vivieron bajo una dictadura donde sí se podía traducir y editar a Nabokov".

Campos presentó anoche en Sevilla su novela, recién llegado de Tiananmén donde se ha fotografiado con su libro y donde hace unos días coincidió con la visita oficial del presidente Mariano Rajoy:
"Había banderas españolas y, por un momento he sonreído a la policía china a sabiendas de que nadie me iba a poner la mano encima por fotografiarme delante de Mao con la portada de un libro durísimo contra China; porque todos sabemos que nuestra política exterior es fortísima".

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