Crítica

Plauto festivo en el Teatro Romano

11.07.2015 | 05:00

Miles Gloriosus

Compañía: Compañía de Clásicos Contemporáneos Autor: Plauto a Compañía de Clásicos Contemporáneos. Segunda semana de representaciones y ambiente festivo en el escenario y las gradas. Plauto, autor, no sabía cuando escribió sus obras lo mucho que podían dar de sí, y mira que se le ha representado veces. En esta ocasión la comedia, reforzada por la dirección de Sergio Rodríguez, da sentido a eso que se ha dado en llamar noches fresquitas de teatro al aire libre en verano. La historia rocambolesca (como debe ser en estos enredos) se sustenta en los equívocos y engaños de criados, señores, damas más o menos disolutas, y fanfarrones con poder. Aquí no hay mucho sabio erudito ni docto que riegue dogmas ni morales, hay picaresca y guiño al espectador que sabe de antemano lo que el personaje desconoce. El enfoque del espectáculo garantiza la aceptación del respetable, que acompaña con risotadas esa pareja dispareja que forman Miles Gloriosus (Josu Eguskiza) y su criado Palestrión (Falín Galán) y de los que se desprende una estupenda compenetración actoral. Algo que se observa también en el conjunto del elenco, que transmite lo que se divierten al patio de butacas o graderío en este caso. Josu Eguskiza, protagonista y responsable de la producción, borda un tipo que logra rápidamente la empatía con el espectador proponiendo una mezcla divertida entre un militar brutote de aspecto –barbudo y aguerrido– a su vez fatuo y fanfarrón pagado de sí mismo, que desvía su grandeza en dejes de lacias posturas y miradas perdidas. Por otro lado el locuaz Palestrión, Falín Galán, pasa de lisonjero y adulador a creador y cerebro de una trama que le salve de la tontuna de su jefe buscando medrar en mejores negocios. El ritmo alegre y rápido que imprime el director, con entradas y salidas en las que las transiciones se resuelven mediante imágenes en «sombras chinas» permiten avanzar la historia hasta hacer de ella un resumen que sin embargo no pierde el hilo de la narración, y sí permite centrar la historia en sus aspectos más divertidos. Las caracterizaciones son claras desde el principio, la dinámica también, la sorpresa está siempre en el nuevo gag que se espera de los actores. Y hay mucho humor, agradable, contenido ingenioso, y en su límite justo. Hay que decir que hubo problemas de sonido en la microfonía (algo molesto y de irregular ecualización) pero seguro que no constituirá un problema irresoluble en siguientes funciones.

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