Entrevista a Manuel Hernández Silva

"Es triste que nuestra oferta lírica esté a años luz de la de Sevilla, Córdoba o Jerez"

"Para 2017 estamos preparando un festival de Mozart en la sala María Cristina con dos conciertos sinfónicos y la ópera en concierto de El rapto en el serrallo", adelanta el director de la OFM

11.09.2015 | 16:54
El maestro Manuel Hernández Silva, director titular y artístico de la Filarmónica de Málaga.

Los éxitos cosechados en la temporada pasada mantienen en alto la motivación de la primera batuta de la Filarmónica de Málaga para afrontar este nuevo curso. Hernández Silva, que lamentaba la poca coordinación existente entre la orquesta y el Teatro Cervantes, agradece al nuevo responsable del escenario municipal, Juan Antonio Vigar, que haya entendido sus reclamaciones y haya sustituido la Novena de Beethoven que iba a interpretar una orquesta ucraniana dos días antes de que lo hiciera la OFM, algo que consideraba un absurdo contrasentido

El Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 61, de Beethoven, con el prestigioso Amaury Coeytaux como solista, y la Marcha eslava, Op. 31 y Francesca da Rimini, Op. 32, ambas de Tchaikosky, componen el programa del primer concierto de la XXV temporada de la Orquesta Filarmónica de Málaga, que arranca hoy (20.30 horas) y mañana (20.00) en el Teatro Cervantes. Su director titular y artístico, Manuel Hernández Silva, habla con La Opinión del presente y del futuro de la formación, cuya relación con el teatro municipal dio ayer un giro hacia la concordia y el entendimiento.

Arranca una temporada con Beethoven y Tchaikosky, toda una declaración de intenciones.
Empiezo con mucha motivación. El final de la temporada pasada no pudo ser mejor. Durante todo el curso registramos varios llenos, uno de ellos fue el último concierto, en el que el público despidió a su orquesta de pie. También debo destacar que hemos contado con mucho público joven. Y vamos a continuar en esta misma línea en la presente temporada. Tenemos grandes repertorios sinfónicos. Un catálogo de grandes obras del repertorio universal con el que hay que crear interés en el público amante de la música clásica sin olvidar que ese repertorio sirve, y debe servir siempre a un director, para que la orquesta crezca desde el punto de vista de la sonoridad, que es lo que distingue a las grandes orquestas del mundo; esa capacidad de ser disciplinados en la producción del sonido.

¿Influye en esta motivación el haber consolidado el número de abonados?
Quiero aprovechar para agradecer a viva voz al público malagueño amante de la música clásica y a los Amigos de la Filarmónica este apoyo y esta fidelidad. La temporada pasada se aumentaron los abonos en un 12% y para esta nueva hemos logrado mantenerlos. Además, hemos llenado varias veces el Cervantes, observando que hay público que acude a determinados programas de la temporada, lo que me llena de satisfacción y me indica que vamos por buen camino.

¿En qué estado de salud se encuentra la formación?
Quiero seguir afianzando su identidad sonora, que es lo que distingue a las grandes orquestas del mundo. Y, precisamente, el catálogo de obras que presentamos sirve mucho para continuar en este camino. Para conseguir una sonoridad con la que se nos identifique. Buscar la excelencia, en definitiva. También espero y deseo que en el futuro podamos cubrir algunas vacantes que tenemos en la orquesta, sobre todo en los instrumentos de cuerda. Poder convocar plazas fijas de las vacantes contribuye a crear estabilidad. Y la administración está trabajando, siempre de acuerdo a lo que nos permita el presupuesto, para poder cubrir estas plazas que consideramos muy importantes.

Ya que habla de plazas vacantes, durante el pasado año los músicos lamentaban la intención de la gerencia de la orquesta de amortizar las plazas de la sección de viento-madera.
La orquesta está en su derecho de transmitir sus reivindicaciones. Es un tema extraordinariamente complejo porque tiene muchísimos matices. Tenga usted en cuenta que la orquesta tiene el viento-madera a cuatro, es decir, cuatro flautas, cuatro oboes, cuatro clarinetes y cuatro fagotes. Desde el punto de vista interno, y debido a la situación económica actual, no es ninguna locura pensar que cuando se jubile una de estas cuatro plazas de cada instrumento que acabo de señalar se piense en amortizarla. Sobre todo porque, además, desde el punto de vista estrictamente musical no afecta a la calidad en absoluto. Sin embargo sí que afecta, total y absolutamente, que se quede una plaza libre en la sección de cuerda y no se convoque. La inmensa mayoría de las orquestas de España y un buen número de las orquestas de estas características en Europa tienen el viento-madera a tres y no a cuatro.

Igualmente, los músicos señalaban la necesidad de generar recursos propios y no depender en exclusiva de la aportación pública.
En la teoría eso es algo precioso. Ojalá alguien sea capaz de hacerlo. En España nunca lo ha logrado nadie. Jamás. Entre otras cosas porque un empresario no va a poner 300.000 euros a fondo perdido en una orquesta sin ley de mecenazgo. Invito a quien se crea capaz de hacerlo a que venga y lo haga. Se trata de un modelo norteamericano, en el que las orquestas dependen de grandes fortunas, como la orquesta de San Diego o la de Nueva York, a la que hace poco una señora le inyectó más de dos millones de dólares. Esto, desgraciadamente, es imposible en Málaga. Ya me gustaría a mí poder contar con financiación privada, y no crea que no lo intenta la administración. Cuando uno habla de un plan de viabilidad para una orquesta del siglo XXI, que es el proyecto que presentaron los músicos, hay que llenar un capítulo de números. Y en ese plan de viabilidad no había ni uno solo. Es una declaración maravillosa de intenciones sobre lo que debería ser el futuro de la Filarmónica de Málaga, pero no un plan de viabilidad. En estos momentos, tratar de que la orquesta funcione en gran medida con capital privado sería condenarla al exterminio. Porque España no está, desgraciadamente, preparada en estos momentos como para poder prescindir de un porcentaje del presupuesto público para conseguir patrocinio privado. Porque no hay nadie que cometa la locura de poner dinero a una institución cultural porque sabe que no va a obtener ningún beneficio ni desgravar un sólo euro.

¿Cómo ha recibido la noticia de la sustitución, por parte del Cervantes, de la Novena de Beethoven de la Orquesta y Coro Estatales Ucranianos de Kharkov que chocaba con el programa y los intereses de la OFM?
Quiero decir que estoy muy agradecido a Juan Antonio Vigar, que ha entendido el problema y que, según me indica, espera y desea que esto sea el inicio de una relación distinta entre el teatro y la orquesta. Y creo que es una grandísima noticia. Porque todo lo que sea caminar juntos y remar en la misma dirección para poder ofrecer a los malagueños una programación más rica y coherente es de agradecer. Estoy seguro de que con el nuevo director se podrán corregir muchísimas cosas que llevan ocurriendo muchísimos años.

¿Por ejemplo?
Programar es un oficio que se aprende. Y no se debe confiar la temporada de un teatro a una sola empresa sin prestar atención en el contenido artístico de lo que se ofrece. Y sin prestarle atención al cliente principal del teatro, que en el caso del Cervantes es la Orquesta Filarmónica de Málaga, que aporta nada menos que 300.000 euros. En Viena, desde la segunda mitad del siglo XVIII, los teatros tienen programaciones coordinadas. Había óperas que se hacían en un teatro y que no se hacían en los otros por el concepto artístico que tenía el emperador José II. Y no se permitía jamás que si un espacio ofrecía una ópera de Haydn, se repitiese el mismo título una semana después en otro teatro.

¿Quiere decir que no le importaría participar activamente en la programación del Cervantes para evitar estos problemas?
No sólo no me importaría sino que lo exigiría. Es triste que una ciudad que tiene los mimbres para ser punta de lanza en materia cultural falle en algo tan fundamental. Espero que algo tan absurdo como contratar a una orquesta ucraniana para que haga la Novena de Beethoven dos días antes de que la OFM presente la misma obra no ocurra nunca más. El Teatro Cervantes no puede competir en música con la programación del Teatro Villamarta de Jerez. Y Córdoba, que tiene una orquesta más pequeñita que la nuestra, tiene una temporada de ópera a la que acuden grandes voces, las mejores que tenemos en España, entre ellas la de nuestro maravilloso Carlos Álvarez, que ha reclamado varias veces el descuido en el que ha caído la temporada lírica del Cervantes. Y por el mismo dinero por el que traen esos paquetes de óperas se podrían hacer producciones propias maravillosas. Por lo tanto no creo que se deba contratar sin reparar en qué es lo que se está haciendo y en el camino que se quiere seguir. En este sentido me fastidia muchísimo que no podamos competir con Sevilla. Estamos a años luz de Sevilla. Y lo siento muchísimo, pero es así. Desde el punto de vista de la temporada lírica estamos a años luz de Córdoba y del Villamarta de Jerez, lo que me resulta terriblemente triste.

¿Cómo está articulando la orquesta su aproximación a la ciudadanía, sobre todo al público más joven?
Es importante obtener fechas para ofrecer proyectos destinados a la captación de público. Los conciertos que hacemos en verano en Gibralfaro siempre están llenos. Se está planificando de cara al próximo verano un concierto open air, como los que hacen muchas orquestas europeas. También tenemos ya a un público muy cautivo en el Auditorio Edgar Neville, un sitio espectacular, con el ciclo Frente al mar, donde hacemos los grandes clásicos populares. Y ya en 2017 haremos un festival de Mozart en la sala María Cristina con dos conciertos sinfónicos y la ópera en concierto de El rapto en el serrallo. Tampoco hay que olvidar los conciertos en los conservatorios profesionales.

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