Vida y milagros de un zurdo

Conciencia a gusto de todos

16.09.2015 | 05:00

Subirse a las modas cual último tren que pasa, abanderar banderas que ni se comprenden ni se han ondeado en momentos clave, esperar a que la masa otorgue su beneplácito al lapidamiento para abrir el pío, subirlo al instagram como gran lavadora de conciencias, moldear los valores al son del rebaño para hacer sentir bien a los amigos, que sepan que cojeas de la misma pierna para poder estar todos tranquilos y en paz, móvil en mano y la dignidad sostenida por un palo de selfie. Será que todavía tengo conciencia de hombre del siglo XX; disculpen, hay cosas que nublan mi comprensión como la figurita del cura en borriquito de los belenes.

Abrir el Facebook es abrir un armario de banderas a ondear: hoy toca ofuscarse por esto, mañana ponte en el perfil la foto de aquello, sin tomar conciencia real, siempre cara a la galería, como una dosis de buenismo para poder pisar la calle con la palmadita de Coelho en la espalda... Una sociedad egoísta con menos fondo que una lata de atún.

Hacer conciertos benéficos preguntando antes si se cobra algo es ejemplo de ese patetismo lustroso, fiel reflejo de los que nos tienen al volante de este bendito país de botijo en la mesita de noche con pitorro y ajuar para vírgenes. Sois mayoría, y contra eso poco se puede hacer, los que os lleváis las manos a la cabeza con un niño ahogado sirio y al otro día os indignáis porque vayan a venir a aquí a comerse vuestro pan y a vuestra teta de subvenciones y paquetes de arroz. «Con el paro que hay aquí, como van a venir, que se vayan a Inglaterra». Sí, como su hija, señora, que está por allí fregoteando platos o su hijo el enfermero que está limpiando posaderas de la alta Sajonia.

Doble moral en cada conversación, en cada frase en cada pensamiento totémico adquirido hace un cuarto de hora. Dónde está el individualismo, el forjarse unos valores a golpe de pensamiento tranquilo y rumiando ideas, que podrán o no cambiar con el tiempo pero siempre con un sentido o un apasionamiento que dé fondo a las opiniones. El foco gratuito de las redes sociales, cuánto daño está haciendo: el tonto de la barra ahora tiene un gran altavoz, los comentarios gratuitos de puertas para dentro ahora son vox populi al instante. La España cainita ahora tiene un arma de destrucción masiva, anónima y sangrante... Qué más podían pedir. Encima, con varias funciones como el lavadero de conciencia y el bienquedismo, una bicoca. Y cuidado, los niños de hoy no tienen pedradas en la cabeza, las llevan por dentro, así que la saga continuará salvo las rara avis como ha sido siempre? y será.

Como diría el cuñado que le dio el currículum al marido de su hermana, «de lo mío, ¿qué?»... Pues el disco está en capilla: los temas mezclados que suenan a gloria bendita, cerrando diseño de portada y vídeo promocional y jugando las cartas en la liga de los niños grandes a ver si tenemos buena mano. Mientras, disfrutando de la compañía de compañeros que cada fin de semana se dejan la piel en el escenario y que dan sus frutos por el trabajo bien hecho. Volvemos todos los viernes al cielo del Soho hasta final de octubre junto al hermano Adolfo Caimán y todos los sábados una aventura en cada puerto, así que la única bandera que meneamos últimamente es la del trabajo, trabajo y trabajo.

Importante, queridos lectores: el día 3 de octubre tendremos el honor de participar en el macroconcierto organizado por Los Ángeles De La Noche para recaudar fondos para su nuevo comedor. La cita, en la plaza de toros de La Malagueta y, entre otros compañeros, un servidor estará acompañando a José Antonio García –cantante de 091– y Fernando Martín –Desperados– junto a la Southern Confort Band. Presentaré tres temas de mi próximo disco. Qué mejor ocasión para hacerlo que con una banda que se ha formado de lujo. Una oportunidad de hacer algo de corazón y por una causa a la que podemos tomarle el pulso cada día. No faltéis.

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