Entrevista a Sara Baras

"No estoy de acuerdo en que el flamenco deba quedarse en lo que era"

Tras visitar Tokio y Hong Kong, el nuevo montaje de la gaditana, Voces, acude al Teatro Cervantes (del 8 al 11 de octubre) para rendir homenaje a los grandes revolucionarios del flamenco. El arte de Camarón, Paco de Lucía, Antonio Gades, Enrique Morente o Carmen Amaya revive en este espectáculo lleno de gratitud

02.10.2015 | 17:55
La bailaora Sara Baras, durante el espectáculo «Voces».

También el universo del arte jondo estuvo plagado de artistas que rompieron con lo establecido, aunque su atrevimiento fuese parte de su pena. En Voces, el nuevo espectáculo de Sara Baras, es el propio Camarón quien lo explica en una grabación: «Veo que la gente no comprende cómo canto. Aún no han entendido mi manera de sentir». Los creadores que hicieron evolucionar el flamenco, género que durante años vivió encorsetado en la tradición, son los protagonistas del montaje de la bailaora de San Fernando, que podrá disfrutarse en el Cervantes entre el jueves 8 y el domingo 11 de octubre.

¿Es Voces una reivindicación de los grandes pilares del flamenco?
Este espectáculo nace de la necesidad de agradecerle a estos maestros todo lo que nos han dado. Llega en un momento muy triste, con la pérdida de Paco de Lucía, sin embargo tiene una energía muy positiva y alegre y un mensaje muy bonito. Y nace no solamente por defender el flamenco, sino por poder disfrutar de maestros que ya no tenemos la suerte de tenerlos entre nosotros, aunque, por otro lado, lo estarán siempre. La idea es agradecer, recordar y revivir a estos maestros y reflejar la influencia que tenemos de ellos.

Fue estrenado en París en diciembre de 2014 y la semana pasada visitó Japón. ¿Cómo recibe el público extranjero un género tan enraizado en nuestra cultura?
Es impresionante. Te sorprendes de cómo el público siente esa conexión con estos maestros que han abierto puertas con el mundo. Y a los que adoran, vayamos donde vayamos. Cuando suenan sus voces se percibe el respeto y el cariño que les tienen. Es algo precioso. Además, el flamenco es un arte que no tiene fronteras. Se clava al corazón y se siente... Lo que es un orgullo.

Algunas de las fronteras del arte jondo han estado, precisamente, dentro de la mente de los aficionados. Baste recordar que La leyenda del tiempo, de Camarón, o el álbum Omega, en el que Morente colabora con los roqueros Lagartija Nick, fueron criticados por los que defienden el purismo en el flamenco.
Me parece precioso que me digas esto porque nosotros, cuando ideamos este espectáculo, fue precisamente pensando en que han sido ellos los que nos han enseñado a tener esa libertad y a estar abiertos a sentir otro tipo de artes y de culturas. A tener una visión mucho más amplia del flamenco, siempre y cuando no olvidemos de dónde venimos. Tanto Paco de Lucía, como Camarón, Morente, Antonio Gades o Carmen Amaya fueron artistas adelantados y que abrieron caminos. Y gracias a ellos nuestra generación ha crecido con una visión más abierta. Yo siempre he creído que uno, para poder entregarse cien por cien, tiene que tener libertad absoluta de expresión. Tanto en el arte como en la vida.

¿Ha llegado a sentir esas miradas de reprobación cuando su baile ha caminado por terrenos alejados de la ortodoxia?
Sí he sentido que hay personas, a las que yo he considerado e incluso aprendido de sus formas de hacer flamenco, que piensan así. Pero yo me niego a quedarme con un único registro con tal de parecer o internar parecer que soy una artista flamenca. Si tengo la oportunidad de agarrarme a una barra y que me enseñen a colocarme, pues creo que mi baile se enriquece. Cuando uno estudia e investiga, todo lo que añade es positivo. No estoy de acuerdo en que el flamenco deba quedarse en lo que era. Tenemos la oportunidad de, siempre y cuando no olvidemos la tradición y a los maestros, sentirnos libres. Cuando tienes definido tu sello, tu personalidad y tu forma, para mí es mucho más interesante ampliar tu arte que hacer sólo lo de siempre.

¿Cree que el flamenco cuenta con el apoyo que merece?
En mi caso, nunca tengo palabras de agradecimiento suficientes para el público, que es quien mantiene esta compañía que va a hacer ya viente años. Una compañía privada. La respuesta que recibo, tanto de cariño como de respeto, es grandísima. Fuera de España te encuentras con teatros y templos en los que el flamenco está considerado como un gran arte dentro de los grandes artes. Y eso te llena de orgullo. Pero aquí, y no hablo del público, a veces da pena que el flamenco no tenga el sitio que se supone que tendría que tener.

¿Si trasladáramos Voces a la actualidad, qué artistas tendrían que aparecer?
No sabría decirte y podría estar aquí hasta mañana. Tengo muchos compañeros maravillosos y muchos maestros que todavía están entre nosotros. Lo que pasa es que, y siento decirlo, creo que el hueco que dejaron estos maestros no lo va a llenar nunca nadie.

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