Teatro

Bastante entretenido

Crítica de la obra 'H, el pequeño niño obeso quiere ser cineasta'

03.10.2015 | 13:01

H, el pequeño niño obeso quiere ser cineasta

Compañía: Cía. Sexpeare. Dirección: Sexpeare y David Ottone.
Intervienen: Rulo Pardo y Santiago Molero.
Lugar y fecha: Teatro Echegaray, 1 de octubre.

el pequeño niño obeso quiere ser cineasta, de la Compañía Sexpeare se presentó en el Teatro Echegaray este jueves primero de octubre. Apenas tres filas, las tres primeras semi-ocupadas por espectadores. Y al día siguiente presentan un segundo espectáculo. Sólo espero que la contratación no fuera a taquilla porque se le queda a uno un pellizco en el esternón ante tan poca asistencia. Seguro que la culpa no es de la compañía. Ellos no tienen la culpa de no tener un cabeza de cartel reconocido televisivamente. Pero si empieza así la temporada teatral en el Echegaray, en la que ya en el espectáculo de la semana pasada había muuuchos claros en los asientos, mal empezamos. Qué compañía va a querer venir a esta plaza si se corre la voz que es muy arriesgada.

Pues sólo los que no tengan mucho que perder, los locales o los que cuenten con un equipo muy reducido de actores y técnicos, pero muy muy reducido para poder volverse a ganancia cero tras lo que supone poner en pie una función profesional. Desde luego esto no beneficia la programación ni a los espectadores, huérfanos de incentivos. El caso es que ´H, el pequeño niño obeso quiere ser cineasta´ podría haber tenido un mayor éxito, como así ocurrió al finalizar la función en que esas tres escasas filas aplaudieron con ganas el trabajo de la Compañía Sexpeare. El caso es que, a pesar de trabajar para cuatro gatos, los intérpretes lo dieron todo como si hubieran trescientos. Y eso es de agradecer, porque se trata de una comedia, y si no le echas ganas no obtienes resultado. Pero aquí sí. Las peripecias de un joven guionista de escuela y su compañero de curso del que trata de aprovecharse -es el más brillante del curso- para lograr un premio en un festival, se convierte en una escusa estupenda para presentarnos una diversa tipología de personajes a cual más extravagante.

La trama transcurre en diversos espacios geográficos que se resuelven con facilidad por el escenario, y distintas localizaciones que aparecen mediante un sencillo juego de luz y paneles. El ritmo trepidante y el continuo descubrimiento de tipos y juegos teatrales nos dirigen sin descanso por un entramado que puede o no resultar sorpresivo al final, pero sin duda muy estimulante. La labor de los actores es fundamental, y en este caso contamos con dos buenos intérpretes que enganchan rápidamente con el público. La repetición y variación de escenas con diversas versiones, es uno de los puntos más cómicos de un espectáculo bastante entretenido.

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