Literatura

John Darnielle, el guardián de la ciudadela

Se publica 'Lobo en la camioneta blanca', debut literario del líder deThe Mountain Goats, que bucea en la personalidad de un adolescente muy singular

31.10.2015 | 05:00
El músico y escritor John Darnielle, en una imagen promocional.

Nombre para las más selectas minorías

  • Como Will Vlautin (líder de Richmond Fontaine), que ya cuenta con cuatro novelas en su haber, John Darnielle es un músico con discurso propio a quien el formato de canción se le ha quedado pequeño. Antes de debutar como escritor con Lobo en la camioneta blanca, había publicado quince álbumes con su banda, The Mountain Goats, que completan Peter Hughes (bajo) y Jon Wurster (batería). El último es de este mismo año, se titula Beat the champ y trata sobre la vida imaginaria de varios luchadores profesionales que Darnielle admiraba en su infancia. Sellos tan prestigiosos como Merge o 4AD han acogido al grupo a lo largo de una carrera que se inició en California a principios de los noventa, marcada por la capacidad lírica de Darnielle, un sonido entre el rock y el folk de baja fidelidad y un escaso alcance popular, característica común a otros proyectos de interés condenados a ser pasto de minorías. Pero la obra de The Mountain Goats, tremendamente singular pero de aliento universal, merece más que el aplauso crítico y el prestigio.

Sean Phillips es un chico con el rostro terriblemente desfigurado, que pasa la mayor parte del tiempo en casa, enfrascado en Ciudadela Italiana, un juego de rol por correspondencia de su creación. Su rutina diaria se centra, sobre todo, en contestar las cartas de los diversos abonados de todo el país que se han zambullido en un mundo imaginario en el que el planeta ha sido devastado y la única salvación es encontrar la fortaleza que da nombre al juego. Sean Phillips es el protagonista de Lobo en la camioneta blanca, la primera novela de John Darnielle, cabeza visible de la veterana banda estadounidense The Mountain Goats, aparecida originalmente el año pasado y traducida al castellano con puntualidad (y rigor, de la mano de Javier Calvo) por Contra Editorial. Darnielle se suma así a una larga lista de m.sicos que han dado el salto a la literatura, y además debutando a lo grande, ya que el libro ha obtenido uno de los premios Alex de 2015 (que entrega la Asociación de Libreros Americanos) y fue finalista del National Book Award el año pasado.

Al mismo tiempo que el lector asiste a la rutina diaria de Phillips, va descubriendo algunos datos que le permiten reconstruir su situación. Las razones del estado de su cara, por ejemplo, que conviene no desvelar por anticipado, ya que marcan el momento clave del relato, pero también los rasgos de una personalidad introvertida, cercana a lo que algunos definiráan como freak y otros relacionarán con Holden Caulfield –El guardián entre el centeno–. En paralelo, el protagonista debe lidiar con un asunto espinoso: dos seguidores de su juego de rol se lo han tomado al pie de la letra y han sufrido un accidente que ha supuesto la muerte de uno de ellos. Sean deberá acudir a los tribunales, acusado de inducir con su juego las acciones de los dos adolescentes.

Darnielle utiliza la primera persona, pero es capaz de narrar con un escalofriante distanciamiento. La suya es una voz literaria poderosa, que demuestra, tal como escribió Dwight Garner en el New York Times, que «posee un conocimiento instintivo de los fétidos estados emocionales adolescentes».

El autor no hace ninguna referencia temporal explícita, pero algunos hechos (la situación política internacional) remiten a mediados de los ochenta, una era pre-internet que justifica el carácter epistolar del juego que modera el protagonista. Además, utiliza abundantes referencias a la cultura pulp, especialmente a la saga de Conan (el libro se abre con una cita de Robert E. Howard), que acent.an la personalidad de Phillips. A través de las páginas de Lobo en la camioneta blanca el lector experimenta con inusual fuerza las sensaciones físicas y emocionales del personaje principal, sus dolores y problemas auditivos, su larga estancia en el hospital, las miradas huidizas de la gente que se siente intimidada por el aspecto de su cara o sus reflexiones en torno a su papel de demiurgo en un juego aparentemente inofensivo que de manera eventual llega a tener consecuencias terribles en la vida real de las personas.

El principal mérito de Darnielle, más allá del modo en que articula la historia (porque el lector avispado intuye el camino hacia el que desemboca), es su capacidad para meterse en la piel y la psique de su protagonista, demostrando su talento como escritor e ingresando de este modo en la elite de los rockeros con dotes literarias de ficción (los textos biográficos son caso aparte), donde no desentona junto a Nick Cave o Jim Carroll. No es poco para un debut.

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