Música | Crítica

China Moses y el soul de Electra

Crítica de la actuación de China Moses en el Teatro Cervantes, dentro del Festival de Jazz de Málaga

13.11.2015 | 05:00
China Moses, en un momento del concierto.

No era la primera vez que China Moses participa en el Festival de Jazz de Málaga. Ahora nos traía Breaking Point, un disco de composiciones propias y que fusiona de forma natural y eficaz los diferentes estilos que la inspiran: el soul, el jazz, blues y el hip hop.

China se presentó en el escenario luciendo una desenfadada sonrisa, y abanicándose dejaba claro que había venido a disfrutar y encontrar la complicidad con los numerosos asistentes. Se disculpó ante el público, consciente de que venía reemplazando a Al Di Meola que canceló su actuación, y mezclando humildad e ironía se compadeció de aquellos que finalmente tendrían que sufrirla a ella y a su banda.

Moses no esconde sus orígenes, y con honestidad confesó al comienzo del concierto la gran influencia que le debía a su madre, y cómo aprendió de su eclecticismo. No debe de ser fácil crecer siendo la hija de una conocida cantante de jazz, la gran Dee Dee Bridgewater, y estar a la altura de las inevitables comparaciones. Esta especie de estigma que te acompañará toda tu vida, y que exige el coraje de reivindicarlo con orgullo al mismo tiempo que se trabaja duro para alcanzar el reconocimiento por una misma.

En su anterior vista, en 2012, China nos presentó su disco de tributo a grandes cantantes del jazz y el blues como Bessie Smith, Billie Holiday o Gertrude Ma Rainey; maestras de las que sigue sus mejores enseñanzas, sobre todo en un aspecto fundamental: el mensaje de sus letras, argumentos para despertar la conciencia de las mujeres negras y para ganar la libertad negada, no sólo en la sociedad sino también en las relaciones sentimentales.

Así, China Moses nos presentó a una Madame Bovary contemporánea que se lía con su jardinero y asume alegremente las consecuencias de romper con su matrimonio. También nos interpretó una arrebatada balada sobre las noches en blanco y sin dormir, la dificultad de abandonar ciertas relaciones que no nos convienen como si fueran la adicción al tabaco o sobre los prejuicios asociados a la importancia de la belleza en la historia de una triunfadora pero infeliz modelo. Moses acompañaba sus canciones con gestos de rabia y danzas frenéticas, también con humor y siempre buscando la complicidad del público. Y un bonito detalle: baste su entusiasmo a la hora de presentar a sus músicos para demostrar que estamos ante una gran artista y una gran compañera.

Al final del concierto, llegué a una conclusión: más allá de su denominación de origen, de su madre y de sus musas-profesoras, más allá incluso de su propio trabajo, China Moses es una mujer muy cool y verla en directo había sido un auténtico placer.

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