Vida y milagros de un zurdo

Cambiando

05.12.2015 | 05:00

Que en España están cambiando las cosas, no me cabe la menor duda, la otra noche por primera vez se acompañaron los mejillones al vapor con dos «papas fritas». Belén Esteban a cambiado de mánager. La nieta de Franco de novio. Las rotonda del Jeque de nombre. El Madrid cambió a Cheryshev. Villalobos cambió el Candy Crush por jugar a aleccionar como la que te asalta vendiendo romero. El estado de bienestar por la miseria. Incluso yo le he cambiado las cuerdas de vez en cuando a las guitarras.

La persona inteligente puede hacerse pasar por tonto al contrario es imposible y más cuando te quitan a los veintidós tipos que velan por que tu idiotez no salga demasiado a la luz. Intentar tratar de esconder al presidente del foro público como cuando en casa de Alf tenían visitas, por un lado es muy inteligente, por que dejar a este señor frente a cualquier criatura con dos dedos de frente es un suicidio, pero por otro, el poco estremecimiento de sus votantes al ver que su amado presidente sale huyendo de cualquier envite o hace el mentecato sentado en un sofá donde se le pregunta «¿Quien era tu padre?» y responde «mi padre» o con aforismos de cosecha propia como esa insuperable perogrullada de «Si te pones a una cosa pues te pones, y si no te pones, pues no te pongas». Que quieren que les diga a mi la vergüenza ajena me embarga. Espero que el cuarenta por ciento de indecisos hagan uso de su voto, pero sobre todo de su sentido común.

De todas maneras el año que viene han preparado un «jua» para cuando que tenga que replicar a Rivera o a Iglesias en el congreso, está todo pensado, tantos asesores no crean que es en vano.

Mientras tanto en Málaga, nos armamos nuestro propio cielo para admirar las estrellas de leds, los novios que prometieron bajarle una a su chica, solo tienen que desenroscar una bombillita e hincar rodilla al suelo, poner de fondo en su móvil electro latino y declararle su amor sincero. Se viene la navidad, cada vez con más antelación, a este paso el año que vienen le pondrán sombreros de papa Noel a las sardinas de los espetos.

Esta autarquía a la belleza que gastamos que nos retroalimenta, enajenados por la belleza de las lucecitas, el overbooking de museos, los paseos por el muelle y la paz mundial. Mientras el pobrecito de a pie que ha estado pintando vallas y farolas en uno de los planes de empleo del consistorio de esos de tapabocas, ahorra para comprarse un calamar que rellenar y dar gracias al cielo por ello. Nada que celebrar, ni siquiera el nacimiento de un niño que si viviera hoy en día se horrorizaría de hasta donde hemos llegado. En el peor de los casos por lo menos regalen buena conversación, cariño de verdad, algún que otro libro y un poco de examen de conciencia, luchen por su propia opinión, sus certezas y sus bajezas, no entren al trapo del pastoreo, tengan personalidad, valentía y como vengo defendiendo, sentido común. No se fíen de los que se jactan de venir de vuelta, esos tipejos no han llegado nunca a ninguna parte y por favor dejen de pensar que no pueden cambiar las cosas, que esto es así , que son todos iguales, por que no lo son, con la esperanza que le va a tocar la lotería y van a estar por encima del bien y del mal. Vamos a tomar conciencia de nuestra responsabilidad y vamos a hacer uso de ella por una vez en la vida. Sin duda ese será el mejor regalo que se pueden hacer. «Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo» Tolstoi, felices fiestas.

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