Teatro | Crítica

Más allá del propio Chéjov

13.01.2016 | 05:00

Atchúusss!!!

  • Teatro Cervantes. Compañía: Pentación Espectáculos. Autor: Enric Benavent y Carles Alfaro sobre textos de Antón Chéjov. Director: Carles Alfaro. Intervienen: Malena Alterio, Ernesto Alterio, Enric Benavent, Adriana Ozores, Fernando Tejero

Atchúusss!!!, de Pentación Espectáculos, representada en el Cervantes dentro del Festival de Teatro, es una comedia que utiliza varias obras cortas de Antón Chéjov y a un quinteto de conocidos intérpretes para entretener al personal a carcajadas. Lo cierto es que la idea de un viejo actor en la soledad de un destartalado y polvoriento teatro al que se le aparecen fantasmas del pasado no es que sea para tirar cohetes.

De hecho buena parte de lo que no es Chéjov, ese endeble hilo de unión entre las obras cortas que vienen a la memoria del anciano acomodador y antiguo comediante, se convierten en un lastre para el propio espectáculo. Un inicio excesivamente largo nos sitúa en ese espacio mágico del escenario a oscuras donde se aparece la figura de un personaje entre Eduardo Manostijeras y el Maestro de Ceremonias de Cabaret que Ernesto Alterio incorpora sin mucho ángel. Aunque por suerte el mismo actor logrará congraciarnos con otros personajes más adelante. Se despliega una sucesión de caracteres que, dentro de una estructura que no ofrece sino una excusa para suceder una a otra las obras del ruso, permiten a los actores desplegar una comicidad muy de agradecer. Porque se trataba de eso en este espectáculo: lograr que el espectador se divierta. Que Chéjov es serio es una premisa que no sé de dónde se han sacado algunos, y no es ninguna novedad que tiene piezas muy cómicas, pero tal vez aquí se les ha ido la mano de comedia a comedieta.

Está claro que la dirección ha elegido este camino y que ha ido acentuando el tono conforme se suceden las partes. Bueno, eso es un acierto en cuanto a la estructura que sí logra coherencia en el desarrollo. Y también es cierto que dentro de esa premisa, los que intervienen en el escenario están a un nivel excelente. Hay momentos para que se te salten las lágrimas mientras las carcajadas retumban por el patio de butacas. Ese era el objetivo y se ha logrado. De las distintas piezas hay para elegir según gustos y afinidades, pero sin menoscabo de los demás, cualquier intervención de Malena Alterio se come al que esté a su lado. Y eso a pesar que el conjunto es sólido y generoso en el escenario.

Adriana Ozores también tiene ocasiones realmente gozosas y sobre todo coincidentes con la referida cómica. Sin embargo, y a pesar que en sí el espectáculo es congruente con su estilo, se echa de menos algo más cercano al toque ese en que los personajes son excesivos por su propia naturalidad dentro de situaciones extremas pero posibles.

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