Teatro | Crítica

La explicación de lo clásico

29.01.2016 | 05:00

The Tempest

  • Compañía: Le Tendre Amour Teatro. Director: Serge Ayala. Intervienen: Eliot Giuralarocca, Serge Ayala, Katy Elkin, Juan Ulibarri, Nicolas Muzy, Idoia Bengoa, Esteban Mazer

The Tempest de Le Tendre Amour se estrenó en el Echegaray para el Festival de Teatro como plato internacional. Y relativo lo de internacional porque aunque sus componentes lo son, un inglés, un francés y un español, y no es chiste, la empresa tiene su sede en Barcelona. Parece que no pudiéramos sentirnos orgullosos del trabajo hecho en España y le diera más caché si viene con el sello desde el extranjero. Lo cierto es que la formación artística Le Tendre Amour, ha utilizado temas musicales de la época –incluyendo algunos que supuestamente pertenecen a los que serían aprobados por el propio Shakespeare–, para poner en escena La Tempestad del Bardo de Avon. Uno de los dramas que se consideran Romances tardíos. Al margen de la sinopsis que es lo bastante enredada y extensa para este espacio, en esta pieza se combinan lo mítico, la magia, las relaciones familiares y un turbulento ir y venir de personajes que son interpretados por sólo dos actores: Eliot Giuralarocca y Serge Ayala, que además lleva la dirección escénica. El uno muy inglés y el otro muy francés pero de comedia del arte italiana. Ambos sostienen la historia entrando y saliendo con sus diversos acentos, cambios de voz y gestos el universo que se desarrolla en la isla donde van a parar todos los personajes. Muy interesante ver ese proceso, ágil y bien definido de alternancia entre los muchos tipos que aparecen. También el uso de máscaras, los arquetipos, el vestuario significativo, y una combinación de elementos casi títeres, ayudan a que el relato avance. Pese a su compleja trama, se sigue con facilidad la historia que se resuelve con un ritmo ligero amenizado, o más bien interpretado como si de un personaje más se tratara, por los músicos. Parte realmente importante del proceso, y tal vez la más llamativa, es la que corresponde al ensemble de música antigua de Barcelona. Allí están para acompañar y dar carácter a las situaciones y los diversos espacios, e incluso para recrear sin palabras las conversaciones de algún personaje. La profusión de instrumentos de época, y unos elementos clásicos para producir efectos teatrales, resultan muy llamativos y ciertamente magistralmente incorporados. Tal vez lo que se diluye entre todo este despliegue de virtuosismo es la propia historia, la tragedia, que a pesar de lo claramente narrado, termina por parecer un cuento más que un drama. Una fábula bien organizada con regusto a El Conciertazo o This is Opera que tan bien enseñan a los neófitos lo clásico.

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