Música | Crítica

Una comedia de loa buena

04.02.2016 | 05:00

Páncreas

  • Director: Concha Busto y CDN, Patxo Telleria. Autor: Juan Carlos Rubio. Programa: Fernando Cayo, Alfonso Lara, José Pedro Carrión

Páncreas, de Patxo Telleria, se ha representado en el Cervantes para el Festival de Teatro de Málaga. Una divertidísima comedia contemporánea pero con una característica: escrita en verso. Según el autor hay demasiado lenguaje televisivo en el teatro últimamente y el verso lo devuelve a su origen. Es una razón. Lo cierto es que el espectáculo es un reflejo de lo que es hacer muy buen teatro. La historia es la de tres hombres maduros que se conocen y traban amistad en una terapia para psicosis extremas. La unión entre ellos es peculiar y necesaria. El caso es que uno de ellos (el que se siente siempre solo) parece que necesita un trasplante de páncreas, otro había decidido poner fin a su vida antes que la decrepitud hiciera mella y el tercero (el agresivo) trama adelantar el suicidio para que le done el órgano al primero. ¿Cuál es el objetivo? No quedarse solo. Si el primero muere sin trasplante y el segundo se suicida qué va a ser de él. Tras una reunión una noche en casa de uno de ellos, la historia sucede en inverosímiles verdades que se van desvelando porque existían como excusas ocultas y que condicionarán los acontecimientos. El enredo está servido. Y este espectáculo que aglutina una divertidísima mezcla de estilos dramáticos logra a su vez enredar al espectador hasta la sorpresa final. Como debe ser, hay sorpresa. El trabajo actoral es de primera. La composición de personajes es clara y cada cual tiene ya sus características marcadas por los miedos patológicos que sufre. Pero hay un algo de pericia experta que se refleja en las interpretaciones y que sabe llevar al punto necesario la vis cómica manteniendo a su vez el estilo marcado. Fernando Cayo, Alfonso Lara, José Pedro Carrión, están magníficos, pero hay que resaltar la estupenda incorporación de Carrión sustituyendo a Santiago Ramos que lo estreno y tuvo que dejarlo y al que poco frecuentemente vemos en comedia. Sine embargo hace un trabajo espectacular lleno de guiños al espectador que logran buena parte de los aplausos. Y está claro que detrás de este texto con características tan personales, para la puesta en escena ha sido el director José Carlos Rubio quien ha sacado el máximo partido a un espectáculo que se mantiene con un estilo sobrio y a su vez cómico. Un trabajo de dirección que se refleja en la coherencia de la presentación con sutileza y una preciosa visión escénica. Normal que con trabajos así los espectadores salgamos con ganas de más, pues aunque no es corta se hizo breve.

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