Actor y director de teatro

"Los Goya del No a la guerra fueron una excepción"

Alberto San Juan está de gira teatral con 'El rey', una ficción (crítica) en torno a Juan Carlos I que interpreta con Willy Toledo y Luis Bermejo

08.02.2016 | 05:00
El actor Alberto San Juan.

Lejos queda la gala de los Goya 2003, que condujo. Una excepción, dice, porque el gremio es «tan conservador como otro»

Insiste en teatro muy pegado a la actualidad. ¿Es el más necesario hoy?
El teatro más necesario es el buen teatro, esté pegado a la actualidad o no. Otra cosa es que vivimos un momento en que la injusticia y la desigualdad se han hecho evidentes y en el que, sobre todo, se han abierto posibilidades de transformación. El teatro puede ser un lugar más desde el que contribuir a construir algo nuevo, mejor.

De alguna manera, la audiencia les da la razón, porque suelen colgar el no hay billetes. ¿La cartelera no da mayoritariamente al público lo que espera?
No lo sé. Creo que hay mucho teatro bueno, y no siempre acompañado de buenas taquillas. También hay mucho teatro al que ni encuentro interés que triunfa en taquilla.

¿Vuestro Juan Carlos I es campechano y de fácil trato o eso son tópicos que han enmascarado al personaje real?
Es claramente campechano y muchas cosas más. Colérico, por ejemplo. Y sobre todo es un hombre con miedo. Porque su mundo amenaza derrumbe y él mismo está acercándose a su final biológico. Hablo del Juan Carlos de nuestra obra€

Claro, claro€Da la impresión de que a la monarquía le ha hecho más daño la caza de elefantes que la imputación de la infanta. ¿Extraño país?
Yo creo que la imputación de la infanta es demoledora para la monarquía. El episodio del elefante es una ventana a través de la cual vemos muchas más cosas. Y lo que aún habremos de ver...

Por cierto, ¿la infanta Cristina y Urdangarin se cuelan en «El rey»?
No, porque es tal el volumen de información interesante en un relato sobre la monarquía posfranquista que no cabe todo. Y este episodio es además uno de los que más conocemos todos.

Tratar la figura de Juan Carlos I supone aproximarse a la Transición. Unos la observan de modo complaciente (se logró más de lo que se podía) y otros, de forma crítica, la ven como una «transacción». ¿Dónde está Alberto San Juan?
Cada vez parece más claro que el relato dominante, de carácter mítico-heroico, tiene demasiadas zonas de sombra. Eso no quiere decir impugnar la totalidad del proceso, pero sí observarlo con ojo crítico. Por apuntar alguna crítica: el estrecho límite que se estableció frente a la demanda de soberanía popular y participación política, y la subordinación de los derechos laborales a la razón suprema de los beneficios privados.

El sábado se celebró la gala de los Goya. ¿Queda muy lejos la noche del No a la guerra? ¿La denuncia política ya no está bien vista?
La denuncia política es hoy una práctica cotidiana y generalizada. Desde el 15 M, la salud social es mayor. En cuanto a los Goya, los de 2003 fueron una excepción. El gremio de los actores es tan conservador como cualquier otro.

¿Toda la factura política de aquella velada está ya pagada?
Nunca he sido consciente de pagar ninguna factura. Un sistema construido a partir del poder de unos sobre otros es incompatible con la cultura, que tiene una naturaleza crítica, y siempre tratará de neutralizarla.

¿Qué significa que películas como B o Techo y comida hayan llegado a la carrera final de los Goya?
Que, al fin, empiezan a llegar al cine, aunque de forma muy minoritaria, relatos sobre lo que hoy sucede.

Visto desde la distancia, parece que está más feliz en el proyecto cooperativo de Teatro del Barrio que en el cine y en la televisión. ¿Es una visión desenfocada?
Totalmente implicado en Teatro del Barrio sí lo estoy, pero siempre disponible para cualquier buen proyecto.
¿Se ve dentro de un tiempo representando algo sobre la decepción de lo que hoy llaman nueva política?
Espero que no.

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