Crítica de teatro

Magnífico trabajo de Do Chapitó

14.05.2016 | 05:00

Edipo

  • Compañía: Do Chapitô.
  • Director: José Carlos García.
  • Intervienen: Jorge Cruz, Nádia Santos, Tiago Viegas.
  • Lugar y fecha: Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia, 11 de mayo de 2016

La versión de Edipo de la compañía portuguesa Do Chapitô se presentó en el Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia este miércoles como viene siendo habitual en la programación de la sala de Diputación en Ollerías. Los lusos, con una amplia trayectoria, se tienen bien recorrida la geografía española, y por eso tienen además un especial reconocimiento y admiración de los aficionados teatrales. En esta ocasión nos presentan una versión de la tragedia de Edipo, que como todas las de su momento resultan difíciles de explicar en una simple sinopsis, pero de la que casi todo el mundo tiene un cierto conocimiento.

Y eso es lo que hacen los de Do Chapitô, una rápida síntesis de la obra, atendiendo a los detalles propios de la aventura e impregnándolos de humor. Sobre el escenario nada –bueno los tres intérpretes–, apenas vestidos con ropa de calle, una iluminación fija y fondo negro. No usan más que sus propios cuerpos y su ingenio. Algo así, contado en un resumen rápido podría dar a entender una cierta pobreza, pero lo cierto es que el hecho teatral no necesita más en muchas ocasiones, depende del estilo elegido y de lo que se quiere contar. Edipo está, está Tebas, Corinto, los reyes Layo y Yocasta (padre al que asesina y madre con la que se casa), El Oráculo, los pastores, todo lo que aparece en la obra está reflejado. Todo, puede que sin profundidades sicoanalíticas, pero sí el desarrollo narrativo. Y algo maravilloso y difícil de explicar, que es precisamente lo que caracteriza a esta compañía: el ingenio. Sin alardes. Sólo ese personal modo de hacer que por mucho que se enseñe no se puede copiar porque es personal e intransferible. Do Chapitô es sobre todo gestualidad, que sin exagerar se va a lo preciso para lograr en instantes lo que muchas veces la palabra impide.

No falta el texto, que además ellos dominan el castellano, y transmite lo necesario con entonaciones que abundan en la ironía, esa ironía que no parte del personaje sino del intérprete y que llega fácilmente al espectador. Aquí en un espectáculo minimalista en puesta en escena la compañía se luce permitiéndonos disfrutar de lo más básico pero también lo más atractivo, el actor en movimiento. Y de verdad que logran enganchar con la facilidad para transformar personajes y localizaciones con sólo insinuarlo. La prueba es que el patio de butacas, atento a cada nueva sutileza que hiciera saltar la chispa recogía con entusiasmo un Edipo con un destino más que inevitable, pero puesto en solfa.

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