Entrevista a Juan Cavestany

"Yo no creo en un arte dedicado a extender el caos"

Cine, teatro y televisión. Juan Cavestany es uno de los indiscutibles valores creativos de la ficción española actual

28.05.2016 | 00:24
El cineasta, guionista y dramaturgo Juan Cavestany.

Tras el éxito incontestable de Gente en sitios, acaba de estrenar su nuevo largometraje, Esa sensación, un trabajo realizado a seis manos con Julián Génisson y Pablo Hernando. Una de las películas del año

Tres cineastas para un único proyecto. Juan Cavestany, Julián Génisson y Pablo Hernando. El título, Esa sensación, un conjunto de historias que, pese a haber sido concebidas y rodadas por separado, convergen en la retina del espectador para conformar una excitante y perturbadora unidad. Juan Cavestany, el aclamado director de Gente en sitios, explica en Urban el proceso creativo y sus particulares sensaciones sobre su último largometraje.

¿Qué piensa cuando ve que se da tanto bombo a películas que no le llegan a la suela de los zapatos a Esa sensación?
No sé, este mercado es muy difícil y el cine está en un momento delicado, primero amenazado por la piratería, ahora por la fiebre de las series... Hay una lucha por el mercado, por el espectador. Yo he hecho el esfuerzo de no dejar de hacer las películas que he sentido que tenía que hacer. Y, claro, no se puede competir, les damos el bombo que podemos a través de las redes sociales, de festivales... Y hasta ahí llegamos.

Unos luchan por el espectador, otros por el cliente...
[Ríe]. Puede ser... No quiero denostar a nadie, porque yo soy un consumidor de todo tipo de cine...

¿Cómo surge Esa sensación y cómo se estructura un trabajo así, con tres autores e historias independientes?
La película tiene mucho de experimento. No parte de una tesis, sino de una afinidad entre nosotros; por ejemplo, en un sentido del humor relacionado con la vergüenza, con lo trágico, con la melancolía... Y proponemos tres historias formalmente distintas: una de una mujer, una de dos personajes y otra muy coral; como una escala... Las escribimos compartiendo nuestros guiones, pero sin buscar coincidencias ni cruces. Yo siempre pienso que una película de este tipo casi la descubres cuando estás terminándola. Entonces ves que la película tiene una coherencia agradecida, porque no está está impostada, no está puesta en el montaje... Surge de la propia incoherencia.

Y se construye desde la mirada...
Sí, totalmente. Cada uno de nosotros tres confiaba en que las otras historias completarían parte de la historia de cada uno. Creo que funcionan porque están juntas.

Unidas por ese pegamento que es la búsqueda de la verdad...
Absolutamente. Porque el sentido del humor, el sentido de la verdad con el que conectamos nosotros, tiene que ver con algo esencial y trágico de la naturaleza humana. No es un descubrimiento nuestro, hay una corriente, que se podría remontar a principios del siglo XX o a las guerras del siglo XX, que mira a la cara al dolor.

Hay mucho de eso en el cine mudo...
Sí. Hay mucho en Buster Keaton... Y en Brecht, en el teatro de principios del siglo XX.

Brecht... El suyo es un humor un poco entomológico, ¿no?
[Ríe] Sí, hay mucho de mirada al microscopio, una cierta mirada documental.

La película conecta con Gente en sitios, pero quizá escaleras abajo: más pesimismo, mucha incomunicación...
Claramente, hay una línea que une Gente en sitios con Esa sensación. Aquella era una película sobre la fragmentación, en el fondo y en la forma. Y Esa sensación ha sido una manera de continuar con el formato de lo fragmentado. Respecto de la mirada pesimista, no sé, quizá Gente en sitios era una película más liviana y aquí hay más densidad, más peso.

Pero también tiene mucho humor...
Mucho. En ocasiones hablamos de ella como una película que tiene chistes y sexo... Bueno, yo no creo en un arte dedicado a extender el caos y a mostrar la oscuridad y lo miserable que es todo. Sí es cierto que hay una cierta mirada melancólica, claro, pero tratamos de abrazarla, de considerarla parte de lo normal. La tristeza tiene mala fama, y yo creo que hay que asumir esas pulsiones de tristeza o melancolía para ser capaces de sobrevivir a ellas.

Hay que preguntar por sus proyectos teatrales y televisivos.
En el teatro estoy en una especie de parada, tengo un proyecto que la película ha interrumpido un poco. Lo que sí está en marcha es una serie de televisión que estoy escribiendo para Movistar+ (Álvaro Fernández Armero es coautor) y que ruedo en verano. Se titula Vergüenza y es una comedia un poco más abierta. Movistar se ha planteado la producción de ficción a la búsqueda del espectador especializado, exigente... No es que sea una serie convencional, pero sí es una comedia un poco más distendida y también tiene un importante carácter autoral.

¿Qué opina del panorama televisivo y la fiebre por las series?
Es un fenómeno arrollador la demanda que hay de esta nueva forma de consumir la ficción de manera episódica, serializada. Remite a los orígenes de la literatura por entregas del siglo XIX. Es un fenómeno masivo, pero muy literario. Por otro lado, creo que sigue habiendo una brecha entre las series de fuera y las nuestras. Aquí se hacen cada vez mejor y hay grandísimos profesionales, pero hemos llegado tarde a esa consideración del público especializado. Ahora parece que la cosa está empezando a cambiar y el panorama creo que es bastante esperanzador.

¿Y el teatro?
Parecido. En el teatro lo que empieza a haber es una sobredosis tremenda de oferta. De oferta en minidosis. Hay muchos menos teatros que cines y el teatro no se puede ver en casa; entonces, hay mucha más producción para las mismas salas y se fragmenta muchísimo, de manera que es muy fácil perderse obras buenas. Una película buena te la puedes perder al principio, pero luego siempre la acabas pillando. No ocurre igual con el teatro, claro, donde el panorama está un poco loco. Además, el teatro exige un esfuerzo mayor y le sigue costando a mucha gente. Pero bueno, en Madrid al menos, las salas de teatro están llenas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine