Crítica de arte

En una mesa de disección

El collage sigue vigente y está en el centro de las exposiciones que nos ocupan

11.06.2016 | 18:45
«Sin título» (2014), de la serie «Madrileño Trip», de Miguel Ángel Tornero.

En una 'mesa de disección' tuvo lugar allá por 1912 la invención de una técnica como el collage aunque aún quedan dudas acerca de quién fue su autor

01 «The Random Series»
Miguel Ángel Tornero | Galería JM | Hasta el 30 de junio

The Random Series es un proyecto fotográfico que Tornero lleva desarrollando desde hace algunos años y que se ha llevado a cabo, hasta el momento, en tres ciudades, Berlín, Roma y Madrid. Lo que llega a Málaga, de la mano del galerista Javier Marín y en colaboración con la galería santanderina Juan Silió, es una parte de la aventura que, en su mayoría, se inscribe dentro de la serie desarrollada en Madrid, titulada Madrileño trip.

Desplegada a lo largo de los dos espacios galerísticos –recordemos que la galería se dispone en dos plantas–, la sala principal juega a un montaje múltiple donde las fotografías se exhiben en distintos niveles permitiendo que la narración existente entre ellas se potencie. Algo parecido al efecto Kuleshov usado en el cine, que propicia la creación de nuevos sentidos al yuxtaponer imágenes sin aparente relación entre sí. Hecho que también ocurre de forma intrínseca con las fotografías, ya que el título del proyecto hace referencia al modus operandi que emplea el artista donde un programa de software articula una imagen squizo, inconsciente, azarosa, incluso para el propio artista, que no sabe a priori cual va a ser la imagen final. Se conforman así unos collages bastante sugerentes donde cuesta percibir en ocasiones esos cortes y yuxtaposiciones que el programa ha llevado a cabo; imágenes que muestran la cotidianidad de la ciudad, algo que en ocasiones resulta inhóspito ante la poca presencia que la figura humana tiene en la serie.

La propuesta curatorial varía en el siguiente espacio debido a la reducida altura del techo de la sala, algo que ha sido solventado con un montaje donde se muestran las fotografías alineadas que dejan ver los distintos formatos con los que han sido trabajadas; aspecto que llama mucho la atención ya que, buscando coherencia tanto a nivel formal como conceptual, en la mayoría de trabajos fotográficos contemporáneos se pueden apreciar cómo los formatos de las mismos suelen guardar algún tipo de similitud. Tornero lo hace saltar por los aires. Del mismo modo que en su libro, perteneciente también a este proyecto, donde con la colaboración de Carlos Fernández Pello, potencia mucho más ese squizo de corta y pega que Tornero trabaja. Pello, con el traductor de Google, hace viajar el texto original de la publicación, supuestamente escrito en español, por distintos idiomas como el italiano, inglés, alemán o latín para, en un mecanismo de retorno, devolverlo a su estado original, que ya no es el mismo; ha sido colonizado por todos los algoritmos que el traductor usa para llevar a cabo las conversiones volviendo difícil su lectura que, no obstante, enlaza perfectamente con la manera que tiene Tornero de construir sus fotografías.

02 Alejandro Castillo | «My lovely forbidden rooms» | Sala de exposiciones de la facultad de Bellas Artes | Hasta el 1 de julio

«Adrenalina bendita para mis pollos» | Galería JM | Hasta el 30 de julio

A modo de trabajo retrospectivo, puede verse, dentro de la última de las colaboraciones que la Facultad de Bellas Artes de Málaga y la Galería JM tendrán esta temporada, en el marco de su proyecto encuadrado en favor del arte más emergente Columna JM, el trabajo del pintor Alejandro Castillo, que despliega en ambos espacios una iconografía personal que ha ido desarrollando desde su paso por la propia facultad.

Dispuesta en dos ambientes totalmente diferenciados, en la sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de Málaga se han desplegados todas aquellas pinturas que forjaron los intereses de Alejandro Castillo desde sus orígenes ya en el mismo ambiente académico. Aquí se vislumbra un interés por técnicas como el collage o temáticas como los interiores y espacios domésticos, una alusión a su propia autobiografía, la cultura beat, el punk, etc.

Organizados en algunas zonas a modo de polípticos, la propuesta curatorial propone un acercamiento a la obra del pintor de forma poliédrica, ya que aunque parezca que dichos polípticos están organizados por temáticas o fechas, tratan de mostrar, a mi juicio, una visión holística de su producción. Así se establecen líneas narrativas entre las distintas vertientes que Alejandro Castillo ha ido trazando en este tiempo, que parecen dotar de unidad al conjunto. Ante el incipiente cuestionamiento que desde lo pictórico se está haciendo de la imagen contemporánea, una imagen que parece volverse difusa, Alejandro Castillo propone un acercamiento natural que desemboca en una tactilidad con el material que pasa a ser lo interesante de su propuesta. Algo así como si a través de hacer más palpable la pintura en un lienzo, el pintor se fuera encontrando a sí mismo.

Si en una primera etapa sus telas parecen, en ocasiones, más sutiles, las pertenecientes al espacio Columna JM, con el título Adrenalina bendita con mis pollo, es todo un despliegue de materia y color que parece convertir la pintura en un acontecimiento en sí. Es como si pasara de «representar imágenes» a hacer «que la pintura suceda», como él mismo afirma, que se plasma mostrando el cuerpo propio de la pintura que toma el protagonismo en detrimento de la representación. Referencias a maestros de la pintura como Manet y su Desayuno sobre la hierba, en esta especie de hedonismo existente en la muestra se ve el posicionamiento que el artista procesa respecto a la pintura afirmando «Pinto porque no puedo dejar de hacerlo», provocando un acto de retorno del arte a la vida, aunque solo sea desde su propia biografía.

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