Crítica musical

Carmina Nova y el rumor de Shakespeare y Cervantes

18.07.2016 | 05:00

Ficha técnica

  • Concierto extraordinario Coral Carmina Nova
  • Director: Diego González Ávila. Solistas: Carmen Ramírez y Alicia Molina, sopranos, Matías Merino, bajo y conjunto instrumental. Programa: Obras anónimas y de autores ingleses y españoles de los siglos XVI y XVII.

Avanza el Ciclo Julio Musical con la participación el pasado sábado, en el Patio de los Surtidores de la Alcazaba de Málaga, de la coral Carmina Nova que dirige el maestro Diego González. En programa un viaje musical que a los maestros de la segunda mitad del siglo dieciséis llegando a la orilla de la mitad del diecisiete de la mano de Juan Arañés. Compositores españoles y del otro lado del Canal de la Mancha que recrean, imaginan y plasman un tiempo y un hacer. Trabajo no sólo artístico sino también musicológico guiado por las narraciones de Macu Cristófol.

La primera parte de este intencionado concierto estuvo centrado en la figura de Shakespeare. Obras de Bennet, Morley o Dowland. T. Morley bien pudo coincidir en el Londres del dieciséis con el dramaturgo. Ambos autores compartían esa inclinación doliente y extrema del amor. Go crystal tears aúna estas facetas,la belleza de la página se descubre en su modo oscilante, frágil y sutil.

Músicas donde lo popular y lo culto se diluyen sin prejuicios para crear formas cargadas de emoción bajo la forma del Madrigal. Nuevamente, sobre un telar sonoro de melodías populares que corrían en la época, Diego González deslizó las cuerdas del Carmina Nova destacando inflexiones y acentos del texto por encima siempre del acompañamiento musical que sencillamente se acota en un plano discreto.

Y volviendo al continente, llegamos al siglo de oro de la música española reinada por Victoria y representada por Guerrero, Flecha, Cabezón o los cancioneros de Upsala y Turín. Segunda parte del programa más conocida quizás por la cercanía idiomática y cultural. Las cuerdas de sopranos y contraltos reinarán las obras seleccionadas en las que no faltaron interpretaciones solistas de Carmen Ramírez quien interpretó Yo soy la locura, curiosa partitura que ha sobrevivido de la corte de Luis XIII. Por su parte, Alicia Molina acariciando el texto pautado por Juan Vásquez De los álamos vengo elevó varios enteros el nivel que distinguiría la velada. Pero los platos fuertes llegarían con la versión de la ensalada La bomba de Mateo Flecha y los aires de chacona que inspiraron a Juan Arañés.

Concierto en definitiva amable, cargado de intención y ganas de conectar con el auditorio, a pesar de muchas ausencias que no hacen más que señalar una sosegada reflexión del conjunto coral. La fórmula Carmina Nova depende de la honestidad y transparencia de quienes la forman.

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