Proyectos .

Cuando el arte es una herramienta para el futuro

Casi 20 artistas transformarán la imagen del colegio Ciudad de Mobile durante dos semanas a partir de hoy

26.09.2016 | 05:00
Imagen de archivo del colegio Ciudad de Mobile.

Los responsables de la idea son estudiantes y licenciados de la Facultad de Bellas Artes.

­El colegio público Ciudad de Mobile, situado en el distrito de Palma-Palmilla, transformará su imagen a partir de hoy gracias a la intervención artística de Stroke Art, una asociación sin ánimo de lucro de la Universidad de Málaga, formada por graduados en Bellas Artes. Casi 20 artistas, tanto de Málaga como de otras provincias, van a trabajar en este proyecto de manera intensiva durante dos semanas; los creadores convocados son: Francisco García Coronado, Alejandro Ruiz Pérez Montaut, María y Gonzalo Vera, Julia Díaz y Diana Roji, Enrique Sánchez Torres, Miguel Javier Saura Diego, Cristina Maqueda Casilari, Carlos Casado Arroyo, Nazaret Urdiales, María José Grimaldos Rodríguez, Cristina Alarcón, Julio Anaya, Vanesa Palomo, Jonatan Sánchez, Ana Delgado, Iván Pérez y Alejandro Villalobos.

El proyecto Ciudad de Mobile consiste en realizar una serie de murales dentro del ámbito artístico-educativo que se desarrollarán en el centro de Primaria del mismo nombre. «Este proyecto nació con motivo de la gran diversidad cultural de los alumnos y por petición de la propia comunidad educativa. La solicitud de colaboración surge por la gran necesidad en el centro de utilizar el arte como herramienta de convivencia y educación entre los alumnos». En esta acción participan alrededor de 15 estudiantes de Bellas Artes de Málaga y se realizará tanto en fachada y muros exteriores como en espacios interiores del centro educativo.

Un colegio, el Ciudad de Mobile, con muchas deficiencias. «En el comedor se tienen que ir turnando los alumnos para comer porque es muy pequeño, los pasillos son estrechísimos...», nos cuenta uno de los ideólogos de esta aventura, Jonatan Sánchez, para quien intervenciones artísticas como la que desarrollarán ellos a lo largo de estas dos intensas semanas «son necesarias porque si no no es un colegio sino una cárcel».

Para los responsables de Stroke Art este proyecto ha sido mejor que un máster en gestión cultural. «Hemos tardado dos años en conseguir la financiación, entre 8.000 y 9.000 euros, una cantidad que en comparación con lo que se gastan en el Maus del Soho es una ridiculez», nos comenta Sánchez, quien destaca que la mayor parte del presupuesto está respaldado por capital privado. Es el resultado de llamar a muchas puertas además de las institucionales y habituales –por supuesto, el Ayuntamiento, la Junta, la Universidad participan y la Fundación Unicaja–, del esfuerzo que debe venir siempre de la mano de una ilusión. Eso sí, han descubierto que muchas firmas se comprometen con asuntos así.

«Montana Colours nos ha brindado con descuentos de fabricante los botes de spray –a precio normal sólo en sprays nos gastaríamos 2.400 euros–, el Distrito Palma-Palmilla se encarga de la comida para los artistas y la residencia para algunos creadores que viven en pueblos alejados y que no pueden estar viviendo fuera de sus casas tantos días seguidos; Plataformas Lozano nos ha dejado la grúa casi a precio regalado, la Universidad de Málaga nos ha financiado un curso para poder subir a la grúa...», enumera entusiasmado Jonatan. Los artistas no reciben remuneración alguna por su trabajo.

«Queremos que los niños entiendan que por medio de las artes se puede salir de muchos problemas familiares y sociales. El Centre Pompidou de Francia hace proyectos en los barrios más gueto de allí y consigue que los niños salgan y eviten muchos obstáculos familiares y sociales», argumenta Jonatan. Es el primer paso para el gran objetivo de Stroke Art: imbricar arte y educación para crear una sociedad con más y mejor futuro. Pero también en este caso el proyecto encierra una denuncia: el sistema educativo ha dejado de lado la formación en arte. «Nosotros queremos que los niños trabajen el lenguaje plástico desde pequeños», asegura.

Todos pueden colaborar en esta aventura. «Queremos que Málaga entera sepa de este proyecto. Vamos a lanzar una campaña de redes sociales, con tres concursos, uno de Pasapalabra sobre arte y educación, muy concretamente sobre Málaga; un juego de anécdotas educativas y un concurso de ilustración sobre monstruos imaginarios», avanza Jonatan. ¿De dónde sacan los premios? Muy sencillo: la colaboración, de nuevo. «Por ejemplo, el Hotel Málaga Palacio ofrece al ganador de uno de los certámenes una noche con cena y desayuno». Todos ayudan para que todos ganemos.

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