Arte

Huelin vive su propia Revolución Rusa

Un año y unos meses después de su apertura, el Museo Ruso de San Petersburgo en ha conseguido convertirse en un elemento fundamental del entorno cultural del barrio, uno de los más habitados y con más solera

03.10.2016 | 13:41
El presidente de la Asociación de Vecinos de Huelin, junto a algunos de los miembros de su consejo a las puertas del Museo Ruso, en la antigua Tabacalera.

La programación de la pinacoteca es seguida por los vecinos con un gran entusiasmo y esperan que sea una apuesta continuada

Desde hace un año la cultura, la pintura y el arte ruso tienen un hueco especial en Málaga, más concretamente en pleno corazón de uno de los barrios con más solera de la ciudad. Huelin acoge en el antiguo edificio de Tabacalera un nuevo museo que ha terminado suponiendo la gran revolución cultural ha experimentado esta zona de la capital en los últimos años. Marc Chagall, Pável Filónov, Vassily Kandinsky y Kazimir Malevich son algunos de los pintores que se han paseado con sus obras por las salas de este museo, exposiciones que los vecinos de Huelin no han querido perderse y que la mayoría de ellos han visitado como asistentes VIP que se consideran.

«El impacto de este museo en el barrio ha sido muy importante; podemos decir que se ha convertido en un espacio muy importante de nuestro entorno», señala Paco Moya, presidente de la Asociación de Vecinos de Huelin. A pesar de dedicarse a un arte que para Málaga quedaba un poco lejos, la pinacoteca rusa ha conseguido encandilar a los habitantes de Huelin: «La gente del barrio conoce y está al día de la agenda de este museo, son muchas las premisas que se dan para que lo visitemos: la cercanía, la entrada libre de algunos días, el amplio horario y la curiosidad por conocer un tipo de arte que no estábamos acostumbrados a tener en nuestra ciudad. Además, en la asociación siempre se van colgando en el tablón de anuncios todas las actividades y exposiciones que hay en el museo», asevera Paco.
«Es una de las paradas de nuestros paseos domingueros», cuenta Evelina Martín, una vecina de Huelin de 69 años. Desde que se jubilara tiene más tiempo libre, asegura que conoce muy bien el Museo y que muchos domingos lo visita para ver si hay alguna exposición nueva. « La mayoría de la gente del barrio conoce el museo, ha gustado mucho, no como lo que ocurrió con el museo de las gemas, aquello fue un auténtico despropósito», cuenta Paco Moya.

Hablar con los habitantes de Huelin sobre el museo ruso resulta sorprendente; quien diría que hace algo más de un año el arte del este de europa era un total desconocido para ellos y hoy por hoy es algo que ya tienen como suyo. «Es nuestro museo, el de Huelin, eso no nos lo puede quitar nadie... Estoy segura de que los que vivimos aquí lo conocemos mejor que cualquier malagueño o visitante. El ruso es ya el museo de Huelin», señala Paloma Valle de 43 años y vecina de la calle La Hoz.

Además de las muestras y exposiciones temporales, el Museo Ruso cuenta con una amplísima agenda de actividades para todos los gustos y públicos. Talleres, visitas guidas, espectáculos de danza, conciertos de ópera, conferencias, obras de teatro y proyecciones de cine son algunas de las muchas opciones que en estos meses ha ofrecido la pinacoteca para sus visitantes. Actividades a las que acuden los malagueños de sus calles vecinas en masa –conseguir invitaciones para las actividades se ha convertido en una tarea sólo apta para los más previsores–. «Siempre que hay algún concierto u obra de teatro hay grandes colas y provocan un gran revuelo en el barrio, vamos siempre que podemos y hay mucha afluencia de gente», asevera el presidente de la Asociación de Vecinos de Huelin.

Impacto

El impacto cultural en el barrio ha sido importante, pero Paco Moya destaca que, en realidad, lo ha sido en todos los sentidos, sobre todo en el económico. «No sólo los vecinos visitamos el museo; son muchos los turistas que pasan por aquí y eso es bueno para los comercios y para los bares, ha sido una inyección de vida muy importante. Un barrio sin comercio, sin cultura, un barrio que no tenga perspectiva de modernidad no avanza y nosotros estamos luchando por todo lo contrario. El hecho de que el museo forme parte ya de nosotros creo que nos va a fortalecer como barrio. Luchamos para que se mantenga y que no sea el único que se instale en Huelin», dice Moya.

El Museo Ruso tiene muy presente a los niños, con muchas actividades dirigidas a los más pequeños, como talleres de dibujo, cursos, visitas guiadas... Algo que Paco destaca ya que, dice, la mayoría de los niños que viven en Huelin conocen la pinacoteca. Y ellos son el futuro.

Todo apunta a que el arte ruso ha ganado su revolución en Huelin, un arte que sus vecinos esperan que haya llegado para quedarse.

@pepalopezmlg

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