Toros | Reacciones

Fandiño, un torero que se ganó el respeto de Málaga

La faena del matador vasco de agosto de 2011 es por la que se le recordará en nuestra ciudad

20.06.2017 | 12:53
Fandiño, en La Malagueta, saludando a Salvador Vega.

Colegas, vecinos y familiares en su último adiós

  • Compañeros de profesión del torero vizcaíno Iván Fandiño trasladaron ayer sus condolencias y cercanía a la familia del maestro, al que rindieron su ultimo adiós en la intimidad de la capilla ardiente ubicada en Amurrio (Álava). Los maestros Enrique Ponce, El Fandi, Curro Díaz, Pepín Liria, Luis Miguel Encabo, Javier Conde, Paco Ureña y Juan Antonio Ruiz Espartaco acudieron para trasladar sus respetos a un torero del que han destacado su «seriedad».

Recuerdos al desaparecido espada, que vivió el dolor de la cornada y la gloria del triunfo en sus tres paseíllos en el coso de La Malagueta. Compañeros de profesión y aficionados rinden el último tributo al torero vasco, fallecido por una cornada en la plaza francesa de Aire Sur L´Adoure el pasado fin de semana

El mundo del toro de Málaga se ha unido al dolor por la muerte el pasado sábado del diestro Iván Fandiño tras sufrir una grave cornada en la plaza francesa de Aire Sur L´Adoure por el toro Provechito de la ganadería de Baltasar Ibán. Profesionales y aficionados han querido expresar su dolor a través de las redes sociales.

Una de las más sentidas despedidas era la que le dedicaba Saúl Jiménez Fortes, quien sólo seis días antes compartía cartel con el diestro vasco en la plaza mallorquina de Inca. Sería su última puerta grande. «La muerte hace cada instante un privilegio, nos enseña que nada es lo suficientemente importante para que dejemos de sentir», expresaba en Twitter antes de despedirse con un «descansa, Torero». Se da la circunstancia también que el torero malagueño, tan castigado por los toros y que en al menos dos ocasiones también ha estado al borde de perder la vida por un toro, compartía sólo un día después de la tragedia paseíllo en Ledesma (Salamanca) con Juan del Álamo, diestro presente en el cartel de la localidad del sureste francés y a quien correspondía del astado que se llevaba al mejor torero vasco de todos los tiempos. «Sin palabras» aseguraba estar Maripaz Vega, capaz únicamente de expresar un mensaje de condolencias a sus familiares y amigos. En tuits posteriores invitó a los aficionados a denunciar a través de la Fundación del Toro de Lidia los mensajes ofensivos que se sucedían. Javier Conde, por su parte, tiraba de poética con un fragmento de Pequeño vals vienés, de Federico García Lorca, que adaptaran musicalmente su suegro, Enrique Morente, y Leonard Cohen. El malagueño acudió ayer al tanatorio para dar su último adiós a su compañero.

En el caso de Salvador Vega le aseguraba que «te has ganado el respeto de todos, enorme mérito lo que has conseguido como torero»; añadiendo que «hoy te lloramos, pero tu legado queda para siempre». En su caso, además, es el único torero malagueño que ha compartido una tarde de toros con Iván Fandiño en La Malagueta, por lo que ilustraba el mensaje con una foto del saludo de ambos en el patio de caballos la tarde del lunes 19 de agosto de 2013. Los toros de Fuente Ymbro ofrecieron un juego decepcionante, pese a lo que el de Orduña realizó lo más lucido del festejo con dos excelentes tandas en redondo y unos pases de pecho cargados de elegancia, según se indica en la crónica del festejo.

Antes ya había realizado dos paseíllos en La Malagueta, en las dos temporadas que están consideradas cumbres en su carrera, las de 2011 y 2012. En la segunda de ellas, en la Corrida de la Prensa celebrada el 17 de junio, pudo conocer la gloria al pasear una oreja de un toro del Marqués de Domecq tras una faena cargada de arrojo. Sin embargo, se le recuerda aún más por su heroica actuación del 20 de agosto de 2011.

La honestidad de Fandiño le lleva a la enfermería se titulaba la crónica que publicaba este periódico sobre esa corrida nocturna en la que el diestro vasco, que se presentaba en La Malagueta, no tuvo opción alguna en ninguno de sus toros de Los Recitales, que además desarrollaron peligro. Como quiso ser honesto terminó en la enfermería al ser herido mientras toreaba por el pitón izquierdo; perdiendo ese año por este percance sus contratos en la Feria de Bilbao, pilar fundamental junto a Madrid de su carrera.

La heroicidad de esa tarde no ha quedado en el olvido de los aficionados malagueños, que a través de la Unión Taurina de Abonados recordaban que «no escatimó el más mínimo esfuerzo y se puso con mucha verdad ante un toro con el que tenía más que perder que ganar». «En aquella nocturna se ganó el respeto y admiración de muchos aficionados en nuestra ciudad», sentencia el mensaje en Facebook de este colectivo de aficionados.

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