Crítica de teatro

Ese honor de antes

10.07.2017 | 05:00

Donde hay agravios no hay celos

Compañía: Pata Teatro. Director: Josemi Rodríguez. Intervienen: Carlos Cuadros, Josemi Rodríguez, Rocío Rubio, Andrés Suárez, Macarena Pérez-Bravo
Espacio Escénico y fechan: 8 de julio, Patio del Colegio de Prácticas nº 1, Plaza de La Constitución.

parece ser que en el Siglo de Oro se tomaban muy en serio lo de los celos, porque era la mayor prueba de amor.
Pero claro, si al final resulta que había motivos, entonces ya no eran celos, era una ofensa. Y ahí nos topamos con el honor. Que por aquel entonces no estaba el personal para que le tocaran las narices así porque sí. Había que sacar las espadas. Y no es que fuera tan fácil aclararse, porque la mitad del tiempo se la pasaban en enredos. Que si ahora el señorito se hace pasar por un criado y el criado por señorito. Que me pongo una cruz en el álbum de damas y cómo te lo cuento que era tu hermana. Que me escondo detrás de una columna y oigo cualquier cosa, pero me sienta fatal. Que la criada se calla lo que sabe para beneficiar a su señora y termina liándola y no sabe cómo arreglarlo. Era un sinvivir esa época con tanta metedura de pata. Ahora en el XXI la Pata es la de Pata Teatro, que recoge el sentir de la comedia de Rojas Zorrilla y nos lo transmite en un delicioso espectáculo. ´Donde hay agravios no hay celos´ tiene ese tinte que han estado imprimiendo desde esta compañía a su programa Clásicos de Verano que hasta el año pasado se celebraba en el Patio del Instituto Gaona y ahora se traslada a la Plaza de La Constitución en el Colegio de Prácticas. Un lugar similar, aunque más reducido, que por otra parte beneficia por la mayor cercanía a disfrutar del trabajo interpretativo. Porque fundamentalmente se trata de eso, de recibir esos versos en primera fila.

De ver el gesto en el entrecejo como acto íntimo y luego relajarse con los ademanes grandilocuentes que tratan de llegar a todos los asistentes para que puedan seguir un trabajo que tiene realmente la dificultad de situarse en un espacio muy abierto. Pero sí lo logran. Y sin microfonía, por suerte. Buena parte del resultado final se debe a un elenco que gira en torno a personajes arquetípicos, pero que no desdeña esos otros momentos de intimidad donde la expresión nace del interior y así se transmite. Carlos Cuadros, Josemi Rodríguez, Rocío Rubio, Andrés Suárez, Macarena Pérez-Bravo son un reparto cohesionado que bajo la dirección de Josemi Rodríguez nos regalan momentos muy divertidos.

Y un incansable ir y venir que hace que la hora y pico de la versión resulte sugestiva y fácil de seguir. Y eso que todos sabemos que al final nuestros ´masquetatarabuelos´ siempre acababan las comedias con ´comieron perdices´. Aunque haya un punto de cierta resignación en la agridulce conformidad del honor.

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