Entrevista a Lorenzo Silva

"Aranguren, general de la Guardia Civil, dio su vida por la Generalitat"

El autor estuvo este martes en los Cursos de la UMA para hablar sobre su labor como editor, al frente de Playa de Ákaba. Pero le entrevistamos por 'Recordarán tu nombre', su último libro

19.07.2017 | 20:48
Silva, con Guillermo Busutil, en los Cursos de la UMA.

«No es novela negra, pero sí la historia de un crimen». José Aranguren Roldán, general fiel a la República que frenó el golpe de estado de 1936 en Barcelona, fue fusilado por los franquistas y borrada su memoria

¿Por qué esta narración sobre el general Aranguren?
Creo que tiene un valor literario. Es la historia de un hombre que pasa por muchos lugares significativos en momentos cruciales, con una dimensión trágica y simbólica. Y, además, me parece que su peripecia servía para contrastar una serie de mitos arrastrados en nuestra memoria histórica. Por ejemplo: el mito del bando vencedor (en la Guerra Civil) de que su golpe fue contra la anarquía reinante. Pues, resulta que Aranguren tenía su misma experiencia patriótica.

Además, era también un general hecho en África.
Sí, pero no se sublevó. Es decir, algo falla en el discurso de los vencedores. Cuando un hombre de orden como él no se subleva, pese a las amenazas de muerte, y se mantiene fiel a la República es porque tiene un argumento moral y siente que no hay desgobierno. Lo que él veía en Cataluña es que todos los días se hacía cumplir la ley. Y si Durruti robaba armas, iban las fuerzas de seguridad y las requisaban. No había un estado fallido. Otro mito es el del campo contrario: que la sublevación en Barcelona fue vencida por el heroísmo del pueblo.

Parece que la Guardia Civil fue decisiva al mantenerse fiel a la República.
Sí, junto con el resto de fuerzas de seguridad del Estado español. Y el 80 por ciento de esos efectivos no eran catalanes.

Cuarenta años de democracia y Aranguren sigue siendo un desconocido.
Lo es incluso en Cataluña. No es una negligencia, está buscado con ahínco por mucha gente. El bando vencedor tardó quince días en fusilarlo; en el caso de la memoria republicana, han apostado por personajes como Durruti o Ascaso porque tienen la fuerza literaria de la que carece un general de la Guardia Civil.

Ni siquiera lo reivindica la Guardia Civil.
Durante más de treinta años respondió a la memoria de los vencedores. Cuando el hilo se pierde, resulta luego muy difícil recuperarlo. Está la figura de (Antonio) Escobar, pero es que éste recibe las órdenes de Aranguren. Y hay elementos para pensar que Escobar no tenía muy claro qué hacer (ante el golpe), a diferencia de Aranguren.

El libro La guerra del general Escobar, de José Luis Olaizola, ganador del premio Planeta, contribuyó al conocimiento de Escobar.
Efectivamente, pero es curiosa la elección de Olaizola, un buen escritor: antes Escobar que Aranguren, cuando el que mandaba era este último. Así como a Aranguren lo fusilaron inmediatamente, Escobar estuvo a punto de salvarse. Hay otra cuestión: en la historiografía catalana, gestionada ahora fundamente por independentistas, no cabe que fuera un general de la Guardia Civil, gallego, quien salvara la Generalitat.

¿Sería distinto si el general Aranguren hubiera sido catalán?
Sin ninguna duda. Un general de la Guardia Civil dio su vida por salvar la Generalitat, y eso rompe el discurso independentista. No sé cuánta gente daría hoy su vida por el autogobierno catalán, tal y como hizo Aranguren.

¿Qué pista le llevó a él?
Un trabajo histórico sobre la Guardia Civil. Quise hacer una narración del Cuerpo a través de guardias civiles. Me encontré esta historia, que explica el carácter de los guardias civiles y tiene entidad.

¿A qué género adscribimos entonces Recordarán tu nombre?
Es novela histórica sui géneris. Tiene perfiles porosos con otros géneros: desde el ensayo a la memoria personal o la metaliteratura. Bueno, la novela es el espacio de la libertad creadora.

Usted dice que la Guardia Civil del franquismo, responsable de su mala imagen en el campo demócrata, fue un paréntesis en la larga historia del Instituto armado. Hoy, de hecho, esa imagen ha cambiado gracias a la UCO o el Seprona...
Pero es que la UCO o el Seprona vuelven a conectar con el espíritu fundacional que le dio el duque de Ahumada: exquisita neutralidad política, servicio a la ley y sacrificio por los ciudadanos y sus derechos. Eso está en la Cartilla del Guardia Civil. Con el franquismo, que no era un Estado de derecho, fue todo lo contrario: politizada, sin ley y para vigilar a los ciudadanos.

¿Una excepción que confirma la regla?
Creo que hay dos excepciones en la historia de la Guardia Civil: el franquismo y la monarquía alfonsina, como consecuencia de su degradación por la corrupción y el caciquismo. Son los dos momentos oscuros de la Guardia Civil.

¿Qué explica el auge actual de la novela negra?
Varios libros singulares. En España, en particular, la trilogía (Millenium) de Stieg Larsson. Llega este señor y vende millones de ejemplares, así que todo el mundo entró en hiperventilación. Después, la situación de crisis española también ha sido propicia para que prosperen los argumentos de novela negra. El lector encuentra respuestas que le interesan. Y también está el hecho de que coincide con la madurez de la sociedad democrática española.

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