Música

Pablo Alborán: "La única verdad que puedo ofrecer es que moriré haciendo música"

El nuevo álbum del músico malagueño ya está a la venta, después de dos años retirado de la escena pública

22.11.2017 | 12:15
Alborán, durante la presentación de su cuarto disco de estudio, ´Prometo´
Pablo Alborán: "La única verdad que puedo ofrecer es que moriré haciendo música"

Presentación multitudinaria

  • Multitudinaria rueda de prensa en la sede de la Fundación Giner de los Ríos en Madrid para la presentación de Prometo. Había ganas de lo nuevo de Pablo Alborán, después de dos años de un «necesario descanso». Hace dos años, siendo el artista más destacado de la industria de la música española, con más de dos millones y medio de copias vendidas de sus anteriores trabajos -todos ellos alcanzaron el número uno- y más de 12 millones de seguidores en sus redes sociales, Alborán sintió que había llegado el momento de parar y alejarse del ruido. «Prometo nace desde el silencio. Es un disco distinto. Me apetece que la gente lo escuche con calma, sin prejuicios, olvidándose incluso de quien lo canta y de lo que he hecho anteriormente. Me gustaría que la gente lo cuidara y lo escuchara como antes, tranquilamente con unos cascos en el salón, tumbándose en la cama o en el coche», aseguró el cantante. El malagueño expone en su cuarto trabajo discográfico facetas desconocidas hasta ahora de su personalidad musical, como una canción, Boca de hule, a ritmo de reggae que «disparó» la situación en Venezuela: « Es un grito de impotencia. España y el mundo entero parecen haberse contagiado de un virus de falta de comunicación, de empatía y de solidaridad y creo que no soy el único que a veces no se siente representado y que piensa que el poder corrompe muchísimo».

Después de dos años de un «necesario descanso», el malagueño Pablo Alborán regresa a la primera línea de la industria musical con su cuarto álbum de estudio, Prometo, un trabajo que define como «el más libre» de todos los que ha firmado hasta ahora. Hace dos años, siendo el artista más destacado de la industria de la música española, con más de dos millones y medio de copias vendidas de sus anteriores trabajos -todos ellos alcanzaron el número uno- y más de 12 millones de seguidores en sus redes sociales, Alborán sintió que había llegado el momento de parar y alejarse del ruido. «Prometo nace desde el silencio. Este es un disco libre que me ha ayudado a desfogar y curar heridas. Quería ser yo mismo con este disco. Gracias a esta pausa he podido desconectar de todo y conectarme conmigo mismo, mi familia y mis amigos», destaca el malagueño, cuya nueva gira de conciertos comenzará en mayo del inminente 2018.

¿Cuánto de Málaga hay en este nuevo disco y en qué sentido?
Hay mucho de mis raíces porque no me he puestos límites en los giros de mi voz ni en el estilo flamenco que pueda tener a la hora de cantar. No hay filtro alguno. A la hora de cantar Prometo, por ejemplo, me permito la licencia de hacerla cada vez diferente. Eso es muy de improvisación flamenca. Y después porque se ha compuesto en Málaga, en mi casa, en mi hogar, con el olor a sal... Es un disco que habla de mis paseos por la playa o por el centro de Málaga; de estar con mi familia, con mis amigos de siempre, con el ruido de mis sobrinos por la mañana, con el olor a sal del mar de mi ciudad...

Es curioso que asegure que se trata de su disco más sureño cuando es el que más estilos distintos contiene.
Sí, porque Málaga tiene también mucho de muchos lados. Y cuando estaba grabando en Miami había muchos rincones que me recordaban a Málaga o a Tarifa. Precisamente creo que ese es el espíritu que tenemos los andaluces de tener las puertas abiertas. Y para mí este disco es así también: de puertas abiertas, con muchos estilos y en el que la voz los une a todos.

Este trabajo aparece después de dos años de pausa en la que sostiene haber sanado heridas. ¿Tan graves eran?
Más que herido estaba agotado. Y cuando uno se encuentra en ese estado incluso se hace heridas sin saberlo. Y necesitaba escucharme un poquito más. He tenido mucha suerte porque llegado el momento, también mi equipo se dio cuenta. Todos necesitábamos parar. Nos vino bien a todos. En mi caso me vino bien porque ya no componía. No tenía nada que componer. Y ahora he vuelto con la mochila cargada de experiencias.

Hemos sido testigos de casos de otros artistas, como Lady Gaga o Amy Winehouse, en los que la industria era la que les apretaba hasta explotarlos. ¿Es su caso?
No, al contrario. Incluso el presidente de mi compañía (Warner) me llegó a decir «por encima de mi cadáver haces una entrevista más». Siempre he tenido ese apoyo que no sé si siempre se tiene... Yo sí he tenido esa suerte.

Sostiene que éste es su disco más libre. ¿Se sentía encarcelado o atado a algo?
Claro que no. Lo que sí es verdad es que estaba atado a componer desde las habitaciones de los hoteles, desde los coches, los aviones y los trenes... Incluso en mitad de las entrevistas me surgían ideas. Ahora disfruto de las charlas de las entrevistas y desde esa calma nace este disco. Antes, cuando me surgía una idea, tenía que apuntarla corriendo. Pero este disco se ha hecho de otra manera: ha sido llegar a casa y vaciarme. Y estuve varios meses sin agarrar una guitarra. Volví a estudiar, a viajar, a estar con mi amigos y familia... Y a partir de ahí desbloqueas un montón de cosas y a la hora de escribir no me planteaba si tenía una estrofa o un estribillo. Me daba exactamente igual. Ni siquiera si iba a sacar un disco. Y esa libertad está reflejada en las letras, los estilos e incluso en las estructuras. Hay canciones que duran seis minutos y no sé cómo lo voy a hacer con las radios.

¿Cuando asegura que lo que promete seguir haciendo música como siempre es porque el éxito le ha enseñado su peor cara?
Son dos promesas. Una hacia mi público que quiere escuchar mi música y sé que la única verdad que puedo ofrecer es que voy a morir haciendo música. La música va a estar conmigo sí o sí porque la necesito. Y también es una promesa a mí mismo de querer tener la cabeza donde esté el cuerpo. No estar constantemente intentando controlarlo todo y delegar. Éste es el disco en el que más libre me he sentido por lo mucho que he delegado. Es un trabajo sin amarres en el que he podido hacer lo que quería y tomar decisiones de trabajar con quien quería. Y eso no pasaba antes al cien por cien.

O sea, que se ve como los Rolling Stones con 80 años y sobre los escenarios...
Pues sí. Ojalá. Son una pasada. Lo vi hace muchos años y son bestiales. Y sobre todo que tengan un público que te quiera seguir escuchando. Aunque no hablo solo de ejercer como músico y dar conciertos, me encantaría ser productor y estar detrás de las cámaras. A eso me refiero: la música estará en mi vida de un modo u otro.

Asegura que le gustan los concursos televisivos dedicados a valorar las actuaciones de jóvenes talentos y que incluso le han ofrecido participar como jurado. Pero son muchos los que critican a este tipo de programas porque consideran que no aportan nada a la música.
Y por eso sigo pensándolo mucho, porque una parte de mi piensa cosas parecidas. Prefiero seguir por ahora las decisiones que me nacen del corazón. Y si algún día hago un programa de este corte, quiero hacerlo porque me apetezca y no como herramienta para promocionar un disco.

Los conciertos de Prometo arrancarán en mayo y Málaga seguro que será una de las plazas fijas de la nueva gira...
Claro. Espero que me quieran escuchar en casa...

Comenta que está trabajando mucho en cómo llevar este disco al directo. ¿Qué necesita mejorar en el escenario?
Muchas veces menos es más y cuanto más cosas pongas más distancia creas con el público. La idea es que no se nos vaya la pinza. Estamos trabajando en todos los detalles pero lo que sí tengo claro es que la emoción tiene que primar en este directo.

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