JOSE VICENTE RODRÍGUEZ. MÁLAGA
La escasísima liquidez con se mueven hoy días las pequeñas y medianas empresas ha derivado en un creciente número de procesos monitorios por reclamaciones de cantidad, colapsando los 17 juzgados de Instrucción del Partido Judicial de Málaga (serán 19 antes de final de año), que incluye a la capital y a todos los municipios de su zona metropolitana. Los procesos monitorios abordan de forma abreviada casos de deudas con importes de hasta 30.000 euros, aunque la cuantía media se mueve entre los 1.000 y 2.000 euros, apuntan fuentes del sector. El incremento de nuevos casos es acorde al deterioro de la solvencia de particulares y empresas. Si 2007 apenas se cerró con 6.000, el pasado año la cifra ya superó los 11.000, según las cifras facilitadas a este periódico por el juzgado decano de la capital.
Este 2009, sin embargo está rompiendo con todas las cifras y, a cierre del mes de mayo, el número de nuevos casos abierto es ya de 6.242, lo que permite augurar que el ejercicio se cerrará con casi 15.000 procesos, teniendo en cuenta que los meses donde se producen más denuncias están aun por llegar: julio y septiembre (por aquello del cierre e inicio del curso económico, que anima a llevar a la Justicia los casos pendientes) y diciembre (también a cierre de año, con la presión de la campaña navideña en puertas).
La realidad es que el panorama en Málaga, con unos juicios por deuda que se han triplicado en relación a hace dos años, es muy complejo. Fuentes del sector de la gestión de cobro afirman que actualmente hay un 70% de empresas afectadas por la morosidad y recuerdan que las deudas a cargo de familias y sociedades se han incrementado hasta un 164% desde el año 2002, cuando la sobreliquidez que inundaba el mercado invitó a multiplicar sin medida los gastos.
Créditos. Aquella época pasó. Tras la crisis de las hipotecas subprime, los bancos y cajas han cerrado el grifo de los créditos, empezando por aquellas empresas y particulares que presentaban menores índices de solvencia.
"El sistema financiero actualmente sólo quiere prestar dinero a un perfil de cliente que, por las propias condiciones económicas que se le exigen, en realidad no lo necesita", lamentan con amargura los pequeños empresarios, estrangulados por la falta de crédito.
La situación viene fielmente reflejada por en las estadísticas del Banco de España referentes al nivel de crédito ofrecido por las entidades financieras. El saldo vivo de los créditos concedidos a las empresas y familias malagueñas es de 47.254 millones de euros a cierre de 2008, y lleva un año estancado en ese nivel después de haberse triplicado desde inicios de 2003, cuando se situaba en 15.650 millones.
Los nuevos préstamos, o bien son de pequeña cuantía, o bien se quieren dar a iniciativas empresariales que ofrezcan gran seguridad, lo que no cuadra con el implícito riesgo que corre el emprendedor que monta un negocio. La solución son los créditos del ICO, que pese a las proclamas del Gobierno no están fluyendo de la forma esperada.
Otro problema es que el tejido económico ha funcionando durante estos años mediante el sistema de descuentos y pagarés, que se ha desplomado. "Ninguna entidad financiera te coge ya un pagaré, ya sean a sino a un mes, a 90 o a 180 días. Yo los tengo arrumbados en cajones", señala un autónomo.