la opinión. Pittsburgh (EEUU)
La cumbre de Pittsburgh de jefes de Estado del G-20 concluyó ayer con un claro logro para este grupo apenas conocido hace un año y que ahora sale reconvertido en el gran supervisor del funcionamiento económico mundial.
Los mandatarios se despidieron de esta tercera cumbre con algunos logros a sus espaldas, entre ellos el compromiso de poner los cimientos para lograr un crecimiento sostenido y, sobre todo, resolver las debilidades que condujeron a la crisis financiera mundial .
Así, los líderes del G-20 se comprometieron a acabar con los "excesos" en el sector bancario, ante la constancia de que su "temeridad y ausencia de responsabilidad" condujeron a la crisis.
Altos bonos. La declaración adoptada ayer ataca los altos bonos de los directivos bancarios que, según recomiendan, deben ser fijados por objetivos a largo plazo y vinculados al rendimiento de la entidad. No obstante, no impone unos límites a estos bonos, como defendía Francia, con la oposición de Estados Unidos.
Otro de los mensajes claros de la cumbre es que "hay que evitar la retirada prematura de los planes de estímulo" que han puesto en marcha los países para incentivar la reactivación económica, aunque se comprometen a comenzar a preparar una "estrategia de salida" cuando sea oportuno.
"Nos comprometemos hoy [por ayer] a mantener nuestra vigorosa respuesta hasta que esté asegurada una recuperación duradera", apuntó el comunicado, en un mensaje que tranquiliza a los mercados ante la constancia de que no se va a retirar precipitadamente la inyección de recursos públicos.
FMI. En su declaración de ayer, este grupo da algunos bosquejos de la ruta que debe seguir la economía mundial para generar, según dice, un "crecimiento global, vigoroso, sostenible y equilibrado". El Fondo Monetario Internacional (FMI) le ayudará a vigilar cómo los países ponen en marcha sus reformas.
Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, destacó que el nuevo G-20 se va a erigir como el "gran foro" encargado de construir la gobernanza económica mundial y en el que España va a seguir participando, aunque no dio detalles sobre la forma en que se oficializará en un futuro esta adhesión al grupo.
También subrayó que España verá reforzada su presencia con la reforma del Fondo Monetario Internacional (donde está infrarrepresentada) y que tendrá que concluirse el año que viene, según se desprende de las conclusiones acordadas por los jefes de Estado y de Gobierno.