Jornada electoral

El mito de las promesas electorales y su guiño a Málaga

Las campañas exigen mensajes simples y los programas de los partidos ofrecen una larga batería de actuaciones para la provincia

20.12.2015 | 02:13

La irrupción de los nuevos partidos amplía la oferta y el ciudadano se enfrenta a una extensa ristra de propuestas Muchos puntos se repiten con respecto a lo que ya se detallaba en las pasadas elecciones generales del pasado año 2011

Son parte fundamental de esa maquinaria engrasada y tan bien ensayada que forma parte de todo proceso electoral que se precie. Promesas electorales. Como un juego divertido de lanzar a la diana en el que se menosprecia, en ocasiones, la inteligencia del votante medio. La buena fe y la capacidad extrema para el olvido son dos componentes esenciales para aferrarse todavía a los programas electorales que plantean las diferentes formaciones políticas para estas elecciones generales. La esperanza, también en política, es lo último lo que se debe de perder. Una vez en modo campaña, los partidos prometen la luna y al ciudadano, embotado ya de un año cargado de elecciones, no le queda muchas veces otra que encoger simplemente los hombros y mirar disimuladamente para otro lado. Corredor ferroviario de la Costa del Sol. ¿Quién le va a prestar atención ya a estas alturas? Crear puestos de trabajo hasta convertir a la provincia en el jauja del empleo. ¿A quién no se le escapa una leve sonrisa cuando oye algo así? Poner en marcha el Centro Penitenciario de Archidona. ¿Eso no se dijo ya en 2011?

Aun así, las campañas electorales son el caldo de cultivo para las verdades simples y todos los partidos han apostado, también en esta ocasión, por una serie de propuestas y promesas electorales concretas que están enfocadas de manera especial hacia la provincia de Málaga. Esta vez, con una oferta ampliada por la irrupción de Podemos y de Ciudadanos, que vienen a complementar la ya de por sí larga ristra de promesas que han preparado las fuerzas tradicionales.

Los partidos cuentan todos con unos programas provincializados para Málaga y que coinciden en muchos puntos. Aunque es de suponer que no se han puesto de acuerdo, sobre todo en materia de infraestructura, las propuestas en común se repiten. Aeropuerto, ampliación de carriles ferroviarios o mejorar la conexión del puerto con los medios terrestres integran esa lista de acciones que pretenden mejorar de forma decidida el desarrollo de la provincia.

Si hay una apuesta estrella que reluce por encima de todas las demás, es la promesa del corredor ferroviario de la Costa del Sol. Hasta el punto de que todas las formaciones llevan en su programa este antiguo anhelo para la provincia que, por otra parte, se ha convertido en todo un clásico dentro de los programas electorales. Como esa eterna promesa sistemáticamente incumplida que viene a ratificar la tibieza de los programas electorales. Este corredor está llamado a conectar la línea que finaliza en Fuengirola con Algeciras, lo que permitiría comunicar por ferrocarril a Mijas, Marbella y Estepona, cuyos habitantes no disponen a día de hoy de este medio de comunicación. El PSOE detalla incluso la fórmula y propone que sea a través de la colaboración público-privada. Pero más allá de un amplio vademécum de propuestas, la duda que asalta el sentido común es la siguiente: ¿se creen los políticos sus propias promesas? Esa es una de las preguntas que se hace el ciudadano de calle cada vez que los partidos adaptan en campaña esa forma despreocupada de vivir en la que todo parece posible. Donde antes había restricciones, éstas desaparecen en los programas electorales y la austeridad se hace a un lado. El efecto de aprendizaje se muestra drástico para evidenciar, que en política, la relativización del lenguaje forma parte de esa larga lista de errores estratégicos que se pueden cometer a lo largo de una campaña electoral. El político no puede hablar de atrevimientos difusos. Está obligado a moverse entre promesas concretas, y si puede ser, que sean entendidas por todo el mundo. Todavía no se recuerda quien haya salido en campaña con el mensaje de «esto no se puede hacer». La sinceridad, en este caso, se convierte en una amplia superficie de ataque que le permite al rival hablar de una supuesta falta de ideas.

Lo que ocurre después de las elecciones responde a una especie de giro en la voluntad que hace que muchas de las promesas que se anunciaban con grandilocuencia pasen al olvido.

El salto de la oposición al Gobierno va ligado al sufrimiento de nuevas presiones. Las costosas promesas electorales se topan contra las estrecheces presupuestarias que vuelven a aflorar. Aparecen las objeciones de los expertos y aprietan los lobbistas.

Partido Popular

Crear 80.000 empleos en Málaga


El programa del PP es el más largo de todos y viene cargado de una elevada ración de optimismo. Aunque el pasado programa electoral quedara anulado a los pocos días de que accediera al Gobierno Mariano Rajoy, para ser incumplido en materias tan sensibles que preocupan al tradicional votante popular como la rebaja de impuestos o el retraso de la jubilación, el programa electoral detalla lo que se presume como una apuesta decidida por el desarrollo de la provincia. «Queremos presentar una propuesta seria, alejada de las listas de proyectos irrealizables a la que nos tienen acostumbrados otros partidos, y que responda a las necesidades reales de los ciudadanos y con el firme compromiso de hacerlas realidad», reza así el documento que está pormenorizado para la provincia. Si la principal preocupación del ciudadano sigue siendo el empleo, el esfuerzo principal del PP está enfocado hacia la creación de puestos de trabajo. El compromiso que asume es el de crear, como mínimo, unos 80.000 puestos de trabajo, en la provincia durante la próxima legislatura. El gran objetivo es reducir la tasa de desempleo del 20 al 16 por ciento. Las mejoras en materia de infraestructuras son el apartado que más espacio ocupa. El PP se compromete a la construcción del corredor ferroviario de la Costa del Sol y apuesta por la conexión directa mediante AVE entre Málaga y Sevilla. Mirando hacia una de las infraestructuras más importantes para el desarrollo económico de la provincia, el aeropuerto, el PP lleva en su programa la remodelación de la Terminal Picasso, que permitiría incrementar el número de turistas. Para facilitar la conexión con el aeropuerto, el PP quiere impulsar el acceso norte al aeropuerto. También se prevé la construcción y mejora de diversos enlaces en la A7. En cuanto a materia cultural, el PP promete la remodelación del Museo Español del Grabado de Marbella y la construcción de la nueve sede la Biblioteca Pública Estatal.

PSOE

La Agenda Málaga para 2020


En el programa del PSOE han optado por revestir sus propuestas de un bonito nombre al más puro estilo de las grandes proyecciones de la socialdemocracia alemana. En un posible guiño a la famosa Agenda 2010 del excanciller Gerhard Schröder, y que a la postre ha resultado ser la pieza fundamental para que Alemania sea hoy el espejo en el que mirarse, el PSOE ha acuñado su Agenda Málaga 2020. Una serie de medidas encaminadas a lograr «una recuperación económica justa» y que tiene como principal objetivo «la creación de empleo directo mediante inversiones públicas». En este sentido, la principal ambición para recuperar y revitalizar el maltrecho sector de la construcción es la implantación de un Plan de Construcción Sostenible con un plan específico para la provincia de Málaga. En materia de infraestructuras el PSOE prevé como puntos más destacables, entre otros, la impulsión del corredor ferroviario de la Costa del Sol, la mejora de las conexiones con El Chorro y el Caminito del Rey, y la dotación de una conexión ferroviaria al PTA. Al igual que el PP, también se habla de proyectar mejoras integrales en las carreteras de la provincia. El programa del PSOE rescata, a su vez, a uno de los grandes clásicos de los programas electorales en la provincia, y que ya se encontraba entre las propuestas para las pasadas elecciones generales. Los socialistas quieren desbloquear de una vez por todas la rehabilitación de los Baños del Carmen para «recuperar este enclave como espacio público». Otra medida que proponen los socialistas para crear empleo es aumentar la carga de trabajo del Taller de Los Prados para el ensamblaje de trenes que Renfe pondrá en servicio en sus proyectos internacionales. Otra de las promesas llamativas, es la intención de convertir La Farola de Málaga en un atractivo turístico más que pueda atraer a visitantes.

Ciudadanos

Convertir la provincia en el Silicon Valley


En Ciudadanos las comparaciones grandilocuentes encuentran su máxima razón de ser en la provincia. Si a lo largo de estos últimos años Málaga se ha ganado cierto prestigio como ciudad innovadora, la formación naranja no se corta y habla de convertir a la provincia en nada menos que en el Silicon Valley de España. Una apuesta decidida que gira en torno a su propuesta estrella a nivel nacional: crear lo que en Ciudadanos han acuñado como una Red de Transferencia tecnológica y que consiste en la creación de 30 centros de investigación destinados a ayudar a las empresas locales mediante el desarrollo y la implementación de nuevas tecnologías. Uno de estos centros iría a parar a Málaga. En cuanto a infraestructuras, el programa no está muy detallado. Habla de conectar los principales nodos de la capital como el puerto, el aeropuerto y el AVE con el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA). Al igual que el PP también incluye en su programa la construcción del acceso norte al aeropuerto. Aunque a día de hoy parezca cuasi utópico, Ciudadanos insiste en llevar al metro al PTA. Aprovechando la privilegiada situación geográfica de Ronda y Antequera, en pleno corazón de la provincia, Ciudadanos quiere convertir estas dos ciudades en los grandes centros logísticos de Málaga. En cuanto al turismo, la principal preocupación está en adoptar medidas que sirvan para erradicar a la estacionalidad. Uno de los objetivos fundamentales, en este sentido, es «vincular a la provincia con productos distintos al sol y playa». La formación de Albert Rivera señala en este sentido la necesidad de potenciar el turismo cultural y gastronómico. Dentro de las principales medidas que proponen para la ciudad, no aparecen dedicadas ningunas concretamente a la cultura, más allá del mencionado turismo cultural.

Podemos

Proteger al olivar malagueño


Podemos es junto con Ciudadanos el partido que ofrece el programa más escueto para la provincia. Sin entrar a valorar las medidas a nivel nacional que también agarrarían en la provincia, la parte que más desarrollada está es la que tiene que ver con la agricultura y con el campo. En concreto, una de las medidas estrella es la impulsión de un plan integral de protección del olivar y de su industria. La mano de la intervención pública planea siempre sobre Podemos y así, en este caso, la formación aboga por la mediación estatal en el precio del aceite de oliva para acabar «con las prácticas abusivas». En concreto, el plan está destinado a proteger la industria del aceite y prevé la distribución y el embotellado del aceite de oliva en la provincia para evitar a posibles intermediarios y quiere velar por garantizar la pureza que otorga la denominación de origen. La aspiración va llega hasta el punto de otorgarle un valor simbólico al olivar andaluz y conseguir que sea declarado como Patrimonio Mundial por la Unesco. En cuanto a las medidas dedicadas al impulso de las infraestructuras en la provincia, también en Podemos el principal esfuerzo radica en mejorar la red ferroviaria para lograr la vertebración de Andalucía. Al igual que todos los partidos, también lleva en su programa la construcción del corredor ferroviario de la Costa del Sol. Además, otra de las propuestas prevé la puesta en marcha de una línea entre Cádiz y Málaga. Estas actuaciones responden a una intención de querer «reactivar la economía» y «mejorar la movilidad y la convivencia de los andaluces y las andaluzas». En cuanto al aprovechamiento hidráulico de la provincia, una de las apuestas que hace Podemos es la de construir una segunda presa en el pantano de la Concepción. Al igual que Ciudadanos, el programa de Podemos tampoco cuenta con un apartado específico que entra a regular el apartado cultural.

Izquierda Unida-Unidad Popular

Aplicar un plan de emergencia social


En sintonía con su intención de ser la formación política que defiende a las clases populares, el principal enfoque hacia el que quiere atraer Izquierda Unida sus propuestas está en la impulsión de políticas sociales que pueden servir para aminorar el impacto que ha tenido la crisis en muchas familias malagueñas. El programa no es muy amplio en cuanto a propuestas, pero fija su atención en el desarrollo de un ambicioso plan de emergencia social, que según los cálculos de la propia formación, podría ayudar a unas 700.000 personas en la provincia. Este plan, que detalla, a su vez, el desarrollo de un denominado plan de trabajo garantizado que ofrecería empleo a unos 48.656 malagueños. Llama la atención la cuantificación exacta que prosigue, también, en otras propuestas como la renta garantizada, que llegaría a unos 97.312 malagueños. Unos 100.992 pensionistas se verían beneficiados por el aumento de la pensión mínima que detalla IU en su programa electoral. Aunque ésta, en este caso, no aparece desgranada en cuanto a cantidades. El salario mínimo que quiere implantar IU beneficiaría a unas 75.015 personas en la provincia. En materia de infraestructura, IU sigue con su propuesta de conectar, como ya venía recogido en anteriores programas electorales de la formación, el Puerto de Málaga con las infraestructuras terrestres y los centros logísticos de la provincia. «Esto permitiría situar las mercancías movidas en el puerto en nuestro entorno próximo», reza el programa electoral de IU. Al igual que el PSOE, también pide que se aumente la carga de trabajo en los talleres de Los Prados. En materia de turismo, IU insiste la apertura de la segunda pista del aeropuerto. En cultura, la formación aboga por la recuperación del edificio de San Agustín y que sea puesto en marcha como una Biblioteca del Estado.

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