17 de abril de 2018
17.04.2018
Crítica

Conmigo en la distancia

17.04.2018 | 18:32
Conmigo en la distancia

Leo esta nota de la web de RTVE sobre el rodaje de 'Las distancias': "La directora descubrió que Berlín era el único lugar que encajaba con su historia, pues el sentimiento melancólico que desprendía su guión, escrito junto a Miguel Ibáñez Monroy y Josan Hatero, le llevó a pensar en esa ciudad y en su crudo y desangelado invierno". Yo siempre me he preguntado por qué los realizadores siempre aseguran que las ciudades perfectas para que se desarrollen sus historias son Berlín, Nueva York, París, Roma, Barcelona, Tokio... Nunca les parece que, un poner, Cuenca podría ser un escenario perfecto para acoger a los personajes (y sus problemas) que han creado. Bueno, en el caso de Elena Trapé, la elección berlinesa puede tener una explicación: "He estado varias veces en Berlín; la primera, en enero de 1998. Recuerdo claramente la sensación de pérdida, de vacío y completa desorientación que me producían sus calles, llenas de nieve y poco iluminadas. Fotográficamente el estado de ánimo perfecto para 'Las distancias". Yo creo que si se fuera a Cuenca le ocurriría lo mismo, pero, vamos, que sí, que ya lo dejo aquí.

Dice Trapé que su segundo largometraje "refleja el desencanto de una generación que es consciente de que difícilmente vivirá mejor que la generación anterior. De qué supone madurar y descubrir que tu vida no es lo que tú habías creído que podía llegar a ser". Me atrevería a decir que también su solipsismo y su tremendismo emocional, porque de verdad que nada de lo que les ocurre a los amigos de 'Las distancias' merece el acercamiento casi thrilleresco, de misterio o de impacto que emplea la realizadora y guionista: la cámara, en constante tensión, al hombro del operador para seguir muy de cerca a sus personajes, los silencios para evitar explicaciones y forzar el interés del espectador... Todo al final resulta contraproducente por lo absolutamente mundano de sus peripecias y por la ausencia de un clímax que justifique el suspense, la dosificación de la información sobre los backgrounds de los protagonistas.

Así que, al final, tenía razón Elena Trapé al seleccionar Berlín como la ciudad donde rodar 'Las distancias', porque, sin duda, callejear por la ciudad alemana, aunque sea con unos compañeros de viaje que resultan un tanto muermos o directamente exasperantes, resulta estupendo. Que seguro que también los habrá en Cuenca, que seguro que también tendrá sitios curiosos y cinematográficos para pasearlos.

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