efe. Nueva Delhi
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, visitó ayer un campo de desplazados por la guerra en Sri Lanka después de lanzar un llamamiento a la reconciliación nacional tras la victoria alcanzada por el Ejército contra la guerrilla tamil.
Acompañado por el ministro ceilanés de Asuntos Exteriores, Rohitha Bogogallama, el secretario general de la ONU visitó durante hora y media al campo de desplazados de Manik Farm, en la provincia norteña de Vavuniya.
Ban Ki-moon viajó luego en helicóptero por las zonas del noreste más afectadas por la guerra en las últimas semanas y pudo comprobar in situ las condiciones de parte de los 300.000 civiles que, según la ONU, están alojados en los campos del Gobierno.
Aunque las autoridades han prometido devolver a los civiles a sus lugares de origen antes de fin de año, las organizaciones de ayuda denuncian que no hay libre acceso a las instalaciones, calificadas por los rebeldes tamiles como "campos de concentración". El secretario general de la ONU, que aterrizó en Sri Lanka el pasado viernes, tenía previsto pedir ayer al presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, que inicie pasos para un proceso de diálogo, acomodación y reconciliación con la minoría tamil, después de la derrota militar de la guerrilla.
Y parte de esa estrategia, según el secretario general, pasa por acelerar el proceso de devolución a sus casas de los desplazados, residentes de las áreas con más presencia de la etnia tamil y donde la guerrilla de los "tigres" tamiles (LTTE) era más activa. Hasta ahora, las agencias de la ONU han asegurado que el Gobierno ceilanés impide el acceso libre a los campos para prestar ayuda, lo que hace temer por el bienestar de los desplazados, habida cuenta de que más de 6.500 civiles han muerto por los combates desde enero.
"Ahora que las largas décadas de conflicto han terminado, es el momento de que los ceilaneses curen las heridas y se unan sin importar la identidad étnica o religiosa", aseguró Ki-moon en un comunicado divulgado a su llegada a la isla. En la nota, el secretario, que se marchó ayer mismo, ya incidió en la necesidad de que las agencias de la ONU puedan acceder libremente a los campos de refugiados para atender las "urgentes necesidades humanitarias" de los desplazados.
Pero el gran interrogante radica en saber si el Gobierno de Sri Lanka dará los pasos prometidos para integrar en el país a la minoría tamil, tras décadas de lucha insurgente y de discriminación por parte de la dominante etnia cingalesa.
"Pediré al Gobierno y todos los elementos de la sociedad que tomen pasos poderosos e inmediatos para un proceso de diálogo, acomodo y reconciliación. Las viejas enemistades deben ser superadas", dijo Ban Ki-moon.